—Deja de asustarme. Si el ascensor cae de golpe y tú me sigues abrazando así, de todos modos moriremos los dos.
No supo si fue su imaginación, pero después de decir eso, le pareció escuchar a Sebastián soltar una risita casi imperceptible.
—Estaría bien.
—¿Qué? —La cabeza de Valentina estaba pegada a su pecho; un oído solo escuchaba los latidos del corazón de él, mientras que el otro, que aún no sanaba del todo, tenía la audición un poco obstruida.
Sin embargo, no escuchó una respuesta. Lo que sintió fue cómo la mano de Sebastián se aferraba con más fuerza a su nuca.
¡El ascensor, que se había detenido en el piso quince, se desplomó de repente a una velocidad vertiginosa!
En un giro rápido, Sebastián pegó su espalda y su cabeza contra la pared de la cabina.
Valentina fue levantada en el aire, quedando sentada sobre los firmes músculos del muslo de Sebastián, quien flexionó la pierna para amortiguarla. Un par de manos poderosas protegieron su cabeza y su cuello.
—¡Sebastián, eres un ave de mal agüero! —Valentina palideció por la angustia. Bajo un pánico extremo, su instinto de supervivencia hizo que se aferrara con todas sus fuerzas al cuerpo de él.
De repente, sintió un roce cálido y suave en la frente.
Tan ligero como el roce de una pluma.
Valentina se quedó petrificada. Sebastián estaba besando su frente.
El ascensor en caída libre frenó de golpe.
Valentina levantó la vista por puro instinto, y Sebastián bajó la mirada.
Con las violentas sacudidas de antes, sus gafas habían salido volando. Ahora, esos ojos oscuros e insondables la observaban sin barreras, como un abismo dispuesto a arrastrarla a las profundidades.
Ella apartó la mirada a toda velocidad, tomando una gran bocanada de aire. —Voy a escribir un artículo para exponer la porquería de ascensores de este hospital por falta de mantenimiento.
El ascensor seguía atascado entre dos pisos. Sebastián no la soltó. Su voz profunda resonó a milímetros de distancia, acompañada de un aliento cálido que se enredaba con su respiración.
—¿No te da miedo ofenderme?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido