Al ver a Valentina postrada en la cama del hospital, Diana frunció el ceño con tristeza. Se apresuró a acercarse, le puso una mano en el hombro y comenzó a temblar de indignación.
—Hija, has sufrido mucho.
—Jamás me imaginé que Nicolás sería capaz de hacerte algo tan asqueroso y denigrante... Valentina, de verdad lo lamento. Fue mi culpa por no haberlo educado bien.
Sintiendo el constante temblor de los dedos de la mujer, Valentina la tomó de la mano y le dijo:
—Tía Diana, no fue su culpa.
—¿Acaso él te...? —dijo acariciándole el rostro con una mirada empática y preocupada.
Valentina negó con la cabeza; recordaba vívidamente el jadeo y el aliento caliente de Nicolás golpeando su rostro. Estaba a punto de besarla, pero afortunadamente Aein llegó a tiempo.
Después de aquello no recordaba mucho, solo que había sido rescatada, y jamás se imaginó que fuera interceptada por Sebastián.
Volvió a su presente; su mirada se detuvo brevemente en la venda de su mano, antes de apartar la vista inexpresiva.
Los ojos de Diana se llenaron de lágrimas.
—Ya lo detuvieron. Y con lo que te ha hecho... Sebastián no lo dejará en paz. Yo...
—Tía Diana, incluso si no lo detuvieran por todo lo demás, con lo que ha hecho Nicolás, jamás se recuperaría.
Respondió Valentina impasible.
Estaba consciente de que la verdad siempre era dolorosa, pero quería dejarle en claro lo que Nicolás había causado, y ese era precisamente el motivo por el cual había aceptado ver a la mujer.
Para su sorpresa, Diana replicó de manera enérgica y fría:
—Fallé como madre. Todo esto se lo buscó él solito. ¡Se lo tiene merecido!
Valentina se quedó de piedra.
—Hizo algo imperdonable, una vergüenza para nuestra familia. Si lo sentencian a muerte, que así sea. Su padre y yo ya acordamos que no vamos a meter las manos por él. No queremos que sufras, Valentina. ¡A partir de hoy, él está muerto para nosotros!
Diana se limpió las lágrimas, intentando calmarse. Valentina entendía que era prácticamente imposible que una madre se resignara con esa facilidad a la pérdida de su hijo.
Pero no tenía palabras para consolar a la afligida mujer.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Habrá acrualizacion.....