La mano de Sebastián continuó acariciando la cabeza redonda del pequeño Cachito durante un largo rato antes de ponerse de pie y salir de la unidad de cuidados intensivos.
—¿Aún no hay noticias de donantes de médula compatibles?—
Sebastián se detuvo en seco frente a la puerta.
A sus espaldas se cerró la compuerta de esa habitación que, durante todo un año, había sido el único mundo que Cachito conocía.
La expresión del doctor se ensombreció: —Las bases de datos de médula ósea se actualizan a diario, pero todavía no encontramos ninguna que sea compatible con Cachito.
Al notar la mirada sombría y llena de dolor en los ojos de Sebastián, el médico no pudo evitar sentir un nudo en la garganta.
Sebastián miró de reojo la puerta cerrada.
*Cachito* era el apodo del bebé.
Sucedió un fin de semana. A diferencia de otras ciudades, el clima otoñal en Miramar era bastante agradable. Valentina descansaba en una tumbona en los jardines de Villa Esmeralda. Para ese entonces, ya tenía seis meses de embarazo.
No había nadie cerca.
Ella disfrutaba de la brisa fresca de la tarde con los ojos cerrados, acariciando suavemente su vientre abultado. Con una sonrisa radiante, le dijo al bebé:
—Mi amor, he decidido que de cariño te llamaremos Cachito. Créeme, casi me explota el cerebro pensando en ese nombre.
Sebastián, que caminaba desde la casa hacia el jardín, se detuvo en seco y frunció el ceño.
¿El hijo de Sebastián Correa llamándose Cachito?
¡Qué nombre tan ridículo! Si a Valentina se le había "explotado el cerebro" para inventar algo así, ¿dónde había quedado su famosa inteligencia?
Pero entonces, en medio de la brisa otoñal, escuchó su risa cantarina y juguetona:
—¡Cachito a cachito se hace una fortuna! ¡Ay, mi amor, vas a ser tan rico!—
Esa voz alegre, rebosante de ilusión, fue desapareciendo lentamente en su memoria.
Sebastián volvió al presente y ordenó con voz ronca:
—Que también busquen en los bancos de médula ósea en el extranjero.
—Sí, señor Correa.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Habrá acrualizacion.....