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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 355

—¡Sí! Si hubiera salido con Mateo, estoy segura de que no me habría obligado a hacer algo que no quiero, ¡y mucho menos habría puesto mi vida en peligro entregándome el control de esto!

—¿De qué peligro hablas si estás conmigo? —respondió Sebastián con voz profunda.

Valentina, harta de gastar saliva con él, comenzó a forcejear. La posición sentada de lado le daba cierto margen para usar las piernas.

Pero cuando intentó patearlo, Sebastián pareció anticipar su movimiento. Con una mano le sujetó las rodillas, al mismo tiempo que juntaba sus propias piernas, inmovilizándola por completo.

Cuando ella levantó la mano para golpearlo, él se la atrapó en el aire y apoyó su frente contra la de ella.

Le cortó de raíz cualquier intención de darle un cabezazo.

—No dejaré que te pase nada malo.

Una promesa pronunciada con un tono grave y magnético que, para Valentina, solo sonó como una burla cruel.

Incapaz de soltarse y con el rostro frío del hombre a centímetros del suyo, cerró los ojos y guardó silencio.

Poco a poco, sintió que el yate reducía la velocidad hasta detenerse por completo, quedando a merced del balanceo de las olas.

Ese cambio repentino la hizo abrir los ojos.

En el lugar donde se encontraban no se veía ningún edificio, ni siquiera la isla.

Era como si, en medio de la inmensidad, solo existiera ese yate.

Sin embargo, al abrir los ojos se topó con la mirada oscura e insondable de Sebastián.

—Ahora solo estamos nosotros dos —susurró con voz ronca.

De pronto, una ola gigante golpeó el yate, haciéndolo sacudir violentamente. Valentina, que seguía sentada sobre sus piernas, perdió el equilibrio y estuvo a punto de caerse hacia los lados. Al ver que ella se inclinaba hacia su pecho, Sebastián aflojó ligeramente su agarre.

Capítulo 355 1

Capítulo 355 2

Capítulo 355 3

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