Entrar Via

La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 361

—Quiero volver a Miramar a comer.

—Ya es muy tarde para volver a almorzar—, dijo Sebastián Correa con total seriedad.

Valentina apartó la mirada de la revista y lo observó de reojo. Estaba con el torso desnudo.

Mientras se secaba el cabello con la toalla, los músculos tensos de su abdomen, pecho y brazos se marcaban de manera imponente. Unas gotas de agua resbalaron por su perfecta línea en V y desaparecieron bajo la pretina de su pantalón.

La tela húmeda se le pegaba demasiado al cuerpo, y a Valentina le resultaba imposible ignorar aquella desbordante carga de testosterona.

Desvió la mirada rápidamente. —Con tal de llegar a tiempo para la cena, me conformo.

El hombre la miró fijamente y sus labios se movieron sutilmente: —Si volvemos a Miramar, tampoco llegaremos a tiempo para la cena.

La revista en las manos de Valentina terminó completamente arrugada. —¡¿Y quién dijo que quiero regresar a este lugar?!

Al decir eso, dejaba claro que no llegarían a tiempo a Miramar, ni a la isla... ¡Básicamente, no tenía intención de dejarla ir!

Sebastián se pasó la toalla por el frente y se echó el cabello húmedo hacia atrás, revelando su frente amplia y un sutil pico de viuda que le daba a su rostro de facciones perfectas un aire de belleza clásica y varonil.

Caminó hacia Valentina, se inclinó y le quitó de las manos la revista deformada. Desde su ángulo, su mirada rozó de manera casual el escote de la chica, donde una seductora línea irradiaba un aroma embriagador.

La revista que tenía en la mano terminó doblada por la mitad con brusquedad.

Tiró la revista a un lado, extendió su mano de nudillos marcados, la tomó por la muñeca y la levantó del sofá.

—En la isla hay un campo de tiro al aire libre. Después de comer, cuando pare de llover, te llevaré a disparar.

Solo de escuchar la palabra —disparar—, a Valentina le empezó a palpitar la mano.

Recordó aquel día en la Villa de los Recuerdos, cuando él le disparó para hacerle soltar el arma. Un frío tan inmenso como el océano envolvió su corazón.

Miró a Sebastián. —¿Puedes decirme de una vez a qué me trajiste aquí?

Capítulo 361 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido