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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 107

El remedio era muy amargo. Isabella lo bebió de un solo trago, aguantando la respiración, pero el sabor que le quedó en la boca le provocó náuseas al instante. Buscó agua por todas partes, pero no había. Lo único que vio fue el vaso que Jairo sostenía en la mano, así que se lo arrebató y bebió varios tragos largos. Solo así logró calmar las náuseas y evitar vomitar.

Cuando miró a Jairo, él la observaba con el ceño fruncido.

Isabella le devolvió el vaso.

—Para la próxima, acuérdate de tenerme un vaso de agua listo, gracias.

***

La junta, que se suponía duraría una mañana, se extendió. Isabella presentó su propuesta a Grupo Crespo, pero debido al poco tiempo que habían tenido, era solo un borrador preliminar, poco desarrollado y con muchos cabos sueltos.

Sin embargo, la gente de Grupo Crespo se mostró muy interesada. Participaron activamente en la discusión, ayudando a pulir la propuesta. La reunión terminó durando todo el día, y lo más sorprendente fue que Jairo se quedó hasta el final.

Casi al terminar, Grupo Crespo confirmó en ese mismo momento que colaborarían con ellos. Isabella y sus colegas no cabían en sí de la alegría.

Durante las siguientes dos semanas, Isabella prácticamente vivió en la oficina de Grupo Domínguez. Grupo Crespo les había dado un plazo muy corto, así que tuvieron que trabajar día y noche para cumplir con los tiempos.

Pero el esfuerzo valió la pena. Quince días después, ambas partes firmaron el contrato sin contratiempos.

En ese momento, Isabella por fin pudo respirar un poco más tranquila.

Una colaboración que parecía imposible se había hecho realidad. Todos en Grupo Domínguez estaban profundamente impresionados con Isabella.

—El centro comercial que nos dijiste que compráramos… como Grupo Crespo nos dejó una entrada, su valor se triplicó, y hasta más —dijo Emilio, también lleno de admiración.

Isabella le restó importancia con un gesto.

—En realidad, fue el resultado del esfuerzo de todos.

Se quedó pensando un momento y añadió:

—¿Qué les parece si esta noche los invito a todos a cenar?

Justo cuando estaba por terminar la jornada, recibió una llamada de Iván. Le pidió que fuera a la casa de la familia Domínguez de inmediato. Por su tono de voz, que sonaba muy grave, Isabella no se atrevió a demorar. Le dio un par de instrucciones a Emilio y salió a toda prisa.

Había llegado en taxi, pero como el carro no podía entrar a la zona residencial, tuvo que bajarse en la entrada. La casa de los Domínguez todavía quedaba bastante lejos, así que se dispuso a correr, pero en ese momento un Maybach negro se detuvo a su lado.

Capítulo 107 1

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