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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 123

Al llegar a casa, el celular de Isabella sonó.

Abrió WhatsApp y vio que Jairo la había agregado como contacto.

Ella lo había intentado agregar antes, pero él la había ignorado. Y ahora, de repente, era él quien la agregaba.

«¿Necesitará algo?».

Pero después de que ella aceptó, esperó un buen rato y él no le escribió nada.

A Isabella no le gustaba andar con rodeos, así que le hizo una videollamada. Él contestó casi al instante.

Parecía que alguien le estaba sosteniendo el celular, pero desde un ángulo extrañísimo, de lado y desde abajo, de modo que solo se le veía media cara de perfil y el enfoque estaba en sus labios.

Labios carnosos, de un rojo intenso, como un durazno maduro.

«Ejem…».

«Quien sea que sostiene el celular es un hombre, sin duda».

—¡Tercia!

—¡Seis de bastos!

«¿Están jugando a las cartas?».

Era el turno de Jairo. Primero se llevó el cigarro que tenía en la mano a los labios, luego tomó una carta, la tiró y, quitándose el cigarro, dijo:

—Ocho de oros.

—Señor Crespo, usted, tan ocupado, y se toma la molestia de agregarme a WhatsApp. ¿En qué puedo servirle? —preguntó Isabella con un tono zalamero.

Jairo le echó un vistazo. Debía ser por el ángulo, pero esa mirada pareció un poco fría.

—No creo que esté más ocupado que tú.

—Señor Crespo, qué bromista es usted.

—Sí, tengo tanto tiempo libre que me dedico a agregarte a WhatsApp y hacerte videollamadas solo para bromear.

—…

—Señor Crespo, qué malo eres. Hace tanto que no vienes a verme, ya te extrañaba a morir —se escuchó de repente una voz en el celular.

Era una voz chillona y afectada, que no se sabía si era de hombre o de mujer.

Isabella entornó los ojos.

—¿Fuiste a Tailandia?

—Ja, ja… —alguien soltó una carcajada.

La comisura de los labios de Jairo también se curvó en una sonrisa. Al mismo tiempo, extendió la mano y empujó el celular hacia otro lado. Con el movimiento de la cámara, Isabella pudo ver a las otras tres personas.

Frente a él estaba Ignacio. A su izquierda, un hombre con camisa negra y lentes de montura plateada que no conocía bien, pero sabía que era Facundo, el presidente y director general de Farmacéutica Vida. En cuanto al de la derecha, a ese sí que no lo reconocía.

Llevaba una camisa floreada, el pelo largo teñido de varios colores, aretes que brillaban con cada movimiento… pero eso no era todo, ¡también tenía barba! La combinación era tan extraña que dolía a la vista.

Capítulo 123 1

Capítulo 123 2

Capítulo 123 3

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