—¿Ya te dio miedo, verdad?
Erick se aflojó la corbata, con una sonrisa de suficiencia en el rostro.
Jairo, con cara de pocos amigos, parecía no tener ganas de hablar con un idiota.
Isabella, viendo que era el momento adecuado, se secó las lágrimas, se puso las manos en la cintura, levantó la barbilla y se encaró con los Benítez.
—¡No tenemos nada que temer!
Erick soltó una carcajada.
—¿Grupo Crespo? ¿No sabes lo que es?
—¿Y qué?
—¡Tú de verdad ya no quieres seguir en Nublario!
—¡A mí me va muy bien, no necesito que te preocupes!
—¡Oye, tú!
La cara de Erick se puso verde de rabia. Apretó los puños, con ganas de volver a golpear, pero al ver al hombre que estaba detrás de Isabella, medio cuerpo más alto que él y con un aura imponente, aflojó un poco los puños.
—¡El Grupo Crespo en Nublario, no, mejor dicho, a nivel nacional e internacional, es famosísimo! Tienen negocios en muchos sectores, con múltiples filiales y cientos de fábricas. ¡No es exagerado decir que el cielo de Nublario lo sostiene el Grupo Crespo! Si se meten con mi hijo, él solo tiene que mover un par de hilos y ustedes dos tendrán que largarse de Nublario con el rabo entre las piernas —dijo Jaime Benítez con orgullo.
—¡Así es, mi hijo tiene a cientos de personas a su cargo! Si los llamara a todos, con una patada de cada uno los harían picadillo —añadió la madre de Erick, aún más jactanciosa.
Los demás Benítez también se irguieron, como si los miles de empleados del Grupo Crespo estuvieran detrás de ellos, listos para acabar con Isabella y Jairo a la menor orden.
—¡Vaya! —exclamó Isabella—. ¡Así que el Grupo Crespo es tan poderoso!
Luego, miró a Jairo.
—Pero por cómo hablan, parece que el Grupo Crespo es una organización criminal. Tú serías el jefe de la mafia y él tu matón.
A Jairo le tembló una comisura de los labios.
—A partir de ahora, está despedido.
Isabella asintió.
—Principalmente porque tampoco quiero ser la mujer de un jefe de la mafia.
—¿De qué están hablando ustedes dos? —preguntó Erick, confundido.
Isabella miró a Erick y chasqueó la lengua.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...