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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 176

En poco tiempo, Isabella se convirtió en un algodón de azúcar en sus manos, moldeable a su antojo, mientras él saboreaba cada rincón de ella.

—Esposo…

—¿Qué?

—Ahora sí estoy segura de que ya no estás enojado conmigo.

Jairo le dio una palmada fuerte en el trasero.

—¿Te dolió?

—¡Sí!

—Bueno, ahora de verdad ya no estoy enojado.

Cuando Isabella se bajó de las piernas de Jairo, las suyas flaqueaban, su voz era un susurro ronco, y su cabello y ropa estaban desordenados. Parecía que la habían maltratado hasta dejarla exhausta.

«La vida no es fácil», pensó. «Una tiene que vender su cuerpo y su talento».

—Esposo, te juro que nunca más me atreveré a hacerte enojar —dijo con un hilo de voz.

Jairo, muy satisfecho con su actitud, contuvo una sonrisa.

—¿Ahora ves lo terrible que es cuando tu esposo se enoja?

—¿Puedo tomar un poco de agua?

—Ven.

Jairo la atrajo hacia él, la sentó en sus piernas, tomó su propio vaso y le dio de beber.

—Está muy dulce.

—¿Ah, sí?

—Es porque es el vaso de mi esposo.

—Ya basta.

—Soy tan feliz.

—…

—Mi esposo es rico, guapo, tiene un cuerpazo y es increíble en todo.

—Ya me empalagué.

—Por haberme casado con mi esposo, soy la mujer más feliz del mundo.

La mujer más feliz del mundo fue expulsada de la oficina bajo la mirada de fastidio de su esposo. Salió haciendo un pucherito, balanceando su bolso y bajó las escaleras con una sonrisa de oreja a oreja.

La verdad es que era fácil contentar a este cliente; solo había que tener un poco de descaro y ser muy dulce.

—¡No!

Isabella soltó un bufido y se dirigió a su casa.

—¿Así que quieres que me muera, verdad?

Ja. Como si eso fuera a funcionar.

Isabella no le hizo caso, pero al segundo siguiente, Casandra se lanzó de cabeza contra su portón.

*¡PUM!*

Isabella se sobresaltó. Vio a Casandra deslizarse hasta el suelo, con un corte en la frente del que brotaba sangre.

—Mi hijo es mi vida… si no lo ayudas… ¡me mato aquí, en la puerta de tu casa!

Justo en ese momento, Otilia llegó corriendo y agarró a Isabella del brazo.

—¡Molestas a mi hermano, llevas a mi mamá a la muerte, te voy a matar!

Otilia la jaloneaba con fuerza. Isabella, por instinto, se zafó, y Otilia cayó al suelo.

—¡Ay, me duele el estómago! Isabella, ¡quieres acabar con toda nuestra familia! ¿¡Cómo puedes ser tan malvada!?

***

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