Camila apretó los puños y corrió hacia Isabella, como si fuera a pegarle.
«Si quiere pelear, esto será más fácil», pensó Isabella. Estaba a punto de arremangarse cuando Otilia se interpuso. Seguramente le advirtió sobre sus habilidades, porque la furia de Camila disminuyó de inmediato.
—¡No… no voy a pelear contigo, no me voy a rebajar a tu nivel!
Isabella entrecerró los ojos.
—Que pelees o no es una cosa, pero le diste un golpe a mi carro. ¿Qué me dices de eso?
A Camila, sin embargo, no pareció importarle.
—Tengo seguro. Así como te choco uno, te puedo chocar dos. ¡Incluso si te mato, me alcanza para pagarlo!
Isabella soltó una risita.
—De acuerdo, entonces cada una haga sus llamadas.
Ella, como la vez anterior, llamó primero a la policía, mientras que Camila le marcó a la aseguradora de su carro.
Al poco tiempo llegaron el policía de tránsito y el ajustador del seguro. El policía revisó el video de la cámara del carro de Isabella, observó la escena y se enteró de que el día anterior Camila ya la había chocado.
—Esto me parece un choque intencional —murmuró el policía, y luego se dirigió a Isabella—. ¿Ustedes dos tienen problemas?
Isabella se encogió de hombros.
—Yo no tengo ningún problema con ella, pero parece que ella sí me tiene un odio profundo. Hace un momento hasta dijo que quería matarme.
El policía y el ajustador intercambiaron opiniones sobre la situación y, acto seguido, el policía llamó al 911.
—Esto no es un simple accidente de tráfico, aquí ya hay un posible atentado contra su persona. Creo que lo mejor es que cooperen con la policía en la investigación.
—¿Atentado? ¡Esto fue un accidente normal, la choqué sin querer! —replicó Camila al darse cuenta de que la cosa se ponía seria.
—Señorita Saldaña, nuestra evaluación inicial es que usted chocó el otro vehículo de manera intencional. Si la investigación confirma que fue así, nuestra compañía de seguros no cubrirá los daños —le informó el ajustador.
—¿Que no van a pagar? ¿Por qué no? ¡Les pago el seguro, tienen que pagar! —exclamó Camila, alterada.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...