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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 230

—Papá, el té ya se enfrió. ¿Podrías ir a cambiarlo por una tetera caliente? —dijo Isabella, mirando a Iván.

Iván, aturdido por ese “papá”, respondió de inmediato.

—Claro, claro, ahora mismo voy.

Salió con la tetera en la mano, pero en cuanto cruzó la puerta, se le aclaró la mente.

Su nuera lo había despachado a propósito.

—Por favor, siéntese —dijo Isabella, invitando a Julen a tomar asiento. Ella se sentó en el sofá de enfrente.

—Iván dice que eres muy capaz, que incluso piensa dejarte Grupo Domínguez a tu cargo algún día. La verdad, no veo de dónde saca eso —dijo Julen, todavía con un tono despectivo.

—A lo mejor necesita lentes para ver de cerca.

—¿Estás diciendo que no tengo buen juicio?

—Cuando me mira, ¿de verdad no le parezco ni un poquito familiar?

Isabella vio que, al oír sus palabras, Julen volvió a examinarla, pero era evidente que no la reconocía.

—Me llamo Isabella.

—Vaya, qué nombre tan sonoro. ¿Debería conocerte?

—No.

Isabella bajó la mirada, con una sonrisa amarga. Al parecer, no había dejado ni la más mínima huella en su vida.

—Hace dos años, en Grupo Méndez abrimos una universidad para la tercera edad, pero ha estado generando pérdidas constantemente, sobre todo en los últimos dos meses. Si tú fueras la directora de esa universidad, ¿cómo salvarías el proyecto? —terminó de decir Julen, con una leve mueca, como si no esperara mucho de la respuesta de Isabella.

Isabella bufó para sus adentros. La estaba poniendo a prueba, para ver de qué era capaz, pero en el fondo, la despreciaba.

—Si yo estuviera a cargo, ¡cerraría esa universidad de inmediato para reducir las pérdidas!

Al oír esto, Julen la miró con una expresión de burla.

—¿Esa es toda tu capacidad?

—Hasta donde sé, su empresa ya se está preparando para cerrar esa universidad. Así que la que tiene poca capacidad no soy yo, sino la que se hizo cargo del proyecto y no logró salvarlo… su nieta.

—Si todo destaca, entonces nada destaca.

Julen frunció el ceño. A esa frase no pudo encontrarle réplica.

—Hace un tiempo, justo cuando su nieta acababa de tomar las riendas, hubo un accidente en la universidad. Un señor mayor sufrió un infarto mientras aprendía a bailar con un profesor. Alguien grabó un video y lo subió a internet, y los usuarios criticaron a la escuela por su falta de previsión, diciendo que no deberían enseñar bailes tan intensos a personas mayores, ¿cierto?

—Adriana reaccionó muy rápido. Logró mitigar el impacto negativo en la reputación de la escuela, compensó a la familia y hasta mejoró la imagen de la institución. Hizo un gran trabajo —dijo Julen con cierto orgullo.

—¿Y de qué sirvió esa buena imagen?

—…

—Evidentemente, de nada. Si no, no estaría a punto de cerrar.

—Adriana hizo todo lo que pudo.

—Si yo fuera ella, habría dejado que ese video circulara todavía más. Incluso habría pagado para promocionarlo, para que se hiciera viral y fuera noticia de primera plana.

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