—Papá, el té ya se enfrió. ¿Podrías ir a cambiarlo por una tetera caliente? —dijo Isabella, mirando a Iván.
Iván, aturdido por ese “papá”, respondió de inmediato.
—Claro, claro, ahora mismo voy.
Salió con la tetera en la mano, pero en cuanto cruzó la puerta, se le aclaró la mente.
Su nuera lo había despachado a propósito.
—Por favor, siéntese —dijo Isabella, invitando a Julen a tomar asiento. Ella se sentó en el sofá de enfrente.
—Iván dice que eres muy capaz, que incluso piensa dejarte Grupo Domínguez a tu cargo algún día. La verdad, no veo de dónde saca eso —dijo Julen, todavía con un tono despectivo.
—A lo mejor necesita lentes para ver de cerca.
—¿Estás diciendo que no tengo buen juicio?
—Cuando me mira, ¿de verdad no le parezco ni un poquito familiar?
Isabella vio que, al oír sus palabras, Julen volvió a examinarla, pero era evidente que no la reconocía.
—Me llamo Isabella.
—Vaya, qué nombre tan sonoro. ¿Debería conocerte?
—No.
Isabella bajó la mirada, con una sonrisa amarga. Al parecer, no había dejado ni la más mínima huella en su vida.
—Hace dos años, en Grupo Méndez abrimos una universidad para la tercera edad, pero ha estado generando pérdidas constantemente, sobre todo en los últimos dos meses. Si tú fueras la directora de esa universidad, ¿cómo salvarías el proyecto? —terminó de decir Julen, con una leve mueca, como si no esperara mucho de la respuesta de Isabella.
Isabella bufó para sus adentros. La estaba poniendo a prueba, para ver de qué era capaz, pero en el fondo, la despreciaba.
—Si yo estuviera a cargo, ¡cerraría esa universidad de inmediato para reducir las pérdidas!
Al oír esto, Julen la miró con una expresión de burla.
—¿Esa es toda tu capacidad?
—Hasta donde sé, su empresa ya se está preparando para cerrar esa universidad. Así que la que tiene poca capacidad no soy yo, sino la que se hizo cargo del proyecto y no logró salvarlo… su nieta.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...