—Entendido.
—¿No me vas a preguntar qué pasó?
—Si te molestó, la culpa es suya.
Isabella se sintió tan conmovida que abrazó el teléfono y le dio un beso.
—Esposo, eres el mejor. ¿Cuándo regresas? Quiero darte una bienvenida muy especial.
—¿Hay alguien contigo?
—No —respondió Isabella, pensando rápido.
—La palabra "bienvenida" no es la más adecuada.
—¿Eh?
—Deberías decir "postura".
Isabella parpadeó y vio a Óscar y Leandro aguantando la risa.
—No… no entiendo —dijo, carraspeando.
—¿Quieres que sea más explícito?
—¡No! Yo… me pondré guapa para que me disfrutes —dijo, sonrojada.
—¡Me refiero a la postura para cocinar!
—¿Ah?
—¿No ibas a prepararme una cena de bienvenida? La postura al cocinar es muy importante, si no, la comida no sale buena.
Isabella vio la sonrisa maliciosa de Jairo. La estaba molestando a propósito.
—¡Pues si te atreves a comer, yo me atrevo a cocinar! ¡A lo mucho, terminamos en el hospital antes de la boda!
Isabella colgó. Óscar y Leandro no pudieron más y soltaron una carcajada.
—Cuñada, ¿ustedes siempre hablan así de intenso?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...