La mujer era actriz y, aunque no era muy famosa, temía que alguien viera algo así y se corriera el rumor, especialmente porque Víctor tenía prometida. Así que se cubrió la cara, se arregló la ropa a toda prisa y salió huyendo.
Víctor se quedó allí, furioso porque Floriana y su hija le habían arruinado el momento. Estaba a punto de estallar cuando vio a la niña gordita inclinando la cabeza y sonriéndole.
Instintivamente terminó de arreglarse la ropa y le gritó a Floriana con fastidio:
—¡Estás enferma! ¿Qué haces trayendo a tu hija a un lugar así?
—¡El enfermo eres tú! —le gritó Floriana sin quedarse atrás.
Si quería revolcarse con alguien, que fuera a un hotel. Venir a un lugar así, sin importarle ensuciar la vista de los demás.
Después de gritarle, Floriana no le hizo más caso a Víctor y tomó a su hija para irse. Ahora se arrepentía profundamente, muy profundamente. En su momento pensó en buscar a cualquier hombre, pero no debió haber sido tan «cualquiera» como para toparse con esta cosa.
Necesitaba volver al hotel y darse un baño urgente; cada vez que lo veía sentía que se contaminaba.
Con su asunto interrumpido, Víctor estaba echando humo. Bajó la montaña con cara de pocos amigos. Si no fuera porque no le gustaba ser violento con las mujeres que habían pasado por su cama, seguramente le daría una paliza a Floriana.
Una buena paliza, hasta que se arrastrara por el suelo pidiendo clemencia.
Estaba imaginando la escena con gusto cuando la niña gordita se soltó de la mano de su mamá y corrió hacia él.
—Señor, lo recuerdo, ¡usted me salvó!
Víctor soltó una risa burlona.
—Mira nada más, resulta que tienes conciencia. Ya que te salvé, ¿cómo piensas pagarme?
La niña venía preparada. Sacó un dulce de leche de su bolsillo, se puso de puntitas y se lo ofreció a Víctor.
—Señor, este es mi dulce favorito, ¡es riquísimo!
Víctor lo miró de reojo.
—¿Un dulce para pagar una vida?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...