Floriana vio a Esther en cuanto entró y al instante se arrepintió de haber ido.
Resulta que la protagonista de esa producción era Esther; debió haber preguntado antes.
—No esperaba que vinieras esta noche, ¿vienes a celebrar mi éxito? —dijo Esther acercándose a Floriana con una sonrisa.
Floriana le pidió a una compañera de su elenco, con quien se llevaba bien, que llevara a su hija a buscar algo de comer, y luego se volvió hacia Esther, esa mujer que sonreía con tanta hipocresía.
—Aquí no hay nadie más, ¡ahórrate el teatro!
La sonrisa de Esther se desvaneció un poco.
—Pero de verdad me alegra que hayas venido.
Se acercó a Floriana sin poder ocultar la presunción en sus ojos.
—La serie que acabo de grabar es una superproducción que saldrá en televisión nacional. El director es Carlos, el guionista es Bruno, y tengo a un grupo de actores veteranos haciéndome de segundones. No sabes cuánta gente se peleó por este papel; si no fuera porque mi talento es innegable, quizás no lo habría conseguido. Ahora que terminamos, el director está encantado con mi actuación y me aseguró que cuando salga al aire, ganaré miles de fans y premios hasta cansarme.
Floriana apretó los labios. La combinación de Carlos y Bruno era garantía de calidad. Que Esther fuera la protagonista significaba una de dos cosas: o actuaba muy bien, o tenía un respaldo muy fuerte.
Conociendo a Esther, obviamente era lo segundo. Facundo debía haber gastado una fortuna en ella.
—Entonces felicidades por adelantado por tu premio a mejor actriz —dijo Floriana con sarcasmo.
—Estás celosa.
—Ja, yo ya gané ese premio, ¿por qué tendría celos de ti?
—Pero tú ya no tienes fama, y yo estoy en la cima.
—Solo hay lugar para una reina en el cielo; ya que regresé, deberías irte haciendo a un lado.
—¿Tú? ¿Y con qué respaldo?
—Yo dependo de mí misma, ¡no como tú que dependes de los hombres!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...