Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 655

—Es solo una prueba de paternidad, no pasa nada —intervino Ivana, e incluso regañó suavemente a Adriana—. Tu abuelo confía en ti, solo es para callar a Isabella.

Luego miró a Julen.

—Papá, no se preocupe. Ahorita mismo llevo a Adri a hacerse la prueba y en cuanto salgan los resultados se los traigo.

Julen entrecerró los ojos.

—Tú no te metas.

—¿Qué quiere decir con eso? ¿No confía en mí?

—¡Yo personalmente supervisaré esa prueba!

Al oír eso, madre e hija sintieron que el suelo se les movía. Si Julen estaba presente, ¿cómo iban a falsificar los resultados?

—¡Abuelo, es que no confías en mí! —gritó Adriana con los ojos llorosos.

Julen llevaba décadas en el mundo de los negocios; no era ningún estúpido. Al ver que Adriana seguía usando la carta de la «confianza» como escudo, la sospecha se volvió certeza.

—Adri, sabes bien que he puesto mi vida entera en ti. Desde que eras una niña te preparé para ser mi heredera. ¿Alguna vez te he negado algo?

—Si tanto me quieres, ¡entonces por qué me obligas a hacerme esa prueba!

—A menos que tengas cola que te pisen, ¿por qué tienes miedo?

—¡No… no tengo miedo!

—¡Entonces háztela!

—¡No quiero!

La mirada de Julen se volvió filosa como un cuchillo.

—Adriana, te voy a dar una última oportunidad. La prueba de paternidad, ¿te la haces o no?

Adriana apretó los labios.

—¡No me la voy a hacer y punto!

—¿Desde cuándo lo sabías? —preguntó Julen apretando los dientes.

Adriana titubeó, pero ante la insistencia de Julen, confesó:

—Lo supe hace seis años. Al principio no podía aceptarlo, pero… pensé que el abuelo y papá me amaban a mí por quien soy, no por la sangre que llevo.

—¡Lo sabías y ayudaste a tu madre a engañarnos!

—Éramos una familia feliz, ¿por qué tenían que venir a arruinarlo todo destapando esto?

—¿Y tu padre? ¿Te atreves a decir que su accidente no tuvo nada que ver con ustedes?

—Yo…

—¡Viejo estúpido! ¿De qué te sirve saber tanto? —interrumpió Ivana, mirando a Julen con una sonrisa fría. Ya no tenía caso seguir fingiendo.

—¡Mamá! —Adriana se asustó y le hizo señas para que se callara.

—Tonta, ya no podemos ocultarlo. —Ivana dejó de lado el respeto servil que siempre le había mostrado a Julen y lo miró con burla—. Se supone que tú, Julen Méndez, eres una gran figura, pero te vi la cara de estúpido todo este tiempo. A veces hasta me das lástima.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido