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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 83

La mujer tenía todo el porte de una directiva. Cruzó la pierna izquierda sobre la derecha, se recargó en el respaldo de la silla y sonrió levemente.

—El Grupo Triunfo tiene una reputación muy sólida.

Al oír eso, a Otilia le brillaron los ojos.

—Señorita Quintero, con que usted lo diga, nos deja mucho más tranquilos.

La mujer bajó la mirada.

—Es solo que su propuesta de diseño necesita algunas modificaciones. Son cambios necesarios, claro, no quiero que piensen que les estoy poniendo las cosas difíciles.

—No, para nada. Al contrario, le pedimos que nos indique exactamente qué debemos cambiar para poder hacerlo de la mejor manera.

Mientras hablaba, Otilia sacó su celular, con la intención de agregar a la mujer a WhatsApp.

La mujer aceptó, lo que emocionó aún más a Otilia.

—Les envío los detalles más tarde. Una vez que lo corrijan, no debería haber mayor problema.

Otilia no cabía en sí de la alegría. Intercambió una mirada con Gabriel y sacó un sobre de papel de su bolso. Era evidente lo que contenía: era abultado y pesado.

—Señorita Quintero, un pequeño detalle de nuestra parte. Por favor, acéptelo.

La mujer lo rechazó de inmediato.

—No, de ninguna manera. Si alguien se entera, ¿quiere que me corran o qué?

—No le diremos a nadie. Además, no es por otra cosa, solo queremos ser sus amigos.

Gabriel, tratando de mantener su pose como heredero del Grupo Triunfo, añadió con falsa indiferencia:

—Es una pequeñez, no vale la pena mencionarlo. Por favor, acéptelo, señorita Quintero.

La mujer fingió dudar, pero ante la insistencia de Otilia, finalmente lo aceptó y lo guardó rápidamente en su bolso.

—Definitivamente, ustedes dos son amigos que vale la pena tener. Brindemos por nuestra futura colaboración.

Levantó su copa. Otilia la imitó de inmediato, mientras que Gabriel, manteniendo las apariencias, se unió a ellas con un gesto más lento y chocó su copa con las suyas antes de dar un sorbo.

La mujer se retiró primero a su habitación. En cuanto se fue, Otilia agarró a Gabriel del brazo, emocionada.

—Por la actitud de la señorita Quintero, ¡seguro que esta vez aprueban nuestro diseño! ¡Este proyecto es nuestro!

Gabriel soltó un suspiro de alivio.

—Al final, que viniera el heredero en persona tuvo su peso. Tenía que mostrarme algo de respeto.

Capítulo 83 1

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