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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 875

Los vecinos se pusieron del lado de Isabella, pues la actitud de esa mujer era a todas luces indefendible.

—Bella, ¿sabías que su hijo se va a casar? —le preguntó la vecina mayor a Isabella.

Isabella asintió.

—Ayer el señor lo mencionó por encimita.

—Resulta que la familia de la novia está pidiendo una casa en la ciudad y ellos no tienen para pagarla. El otro día la escuché decir que si la muchacha no tenía casa asegurada, iba a cancelar la boda. Andaba bien apurada con eso y hasta le dijimos que se calmara, que ya encontraría una solución.

—¿Y eso qué tiene que ver con mi casa?

—Hace poquito, el hijo trajo a la novia de visita y la metieron a tu patio. Yo me imagino que le echaron mentiras a la muchacha, le dijeron que ellos construyeron esta casa. La muchacha quedó encantada con el lugar y por eso se comprometió con el hijo.

Otro vecino metió su cuchara:

—¡Sí, es verdad! Yo la escuché decir que a la muchacha le fascinó la casa y que ya no se puso en el plan de exigir una propiedad en la ciudad.

Isabella se quedó sin palabras.

—Pero la casa es mía.

—Eso mismito le dije yo, pero ella salió con el cuento de que ustedes son de ciudad y que, como se acaban de ir para allá, seguro ya no iban a volver. Así que decidió adelantarse y recuperar la propiedad.

Isabella soltó un largo suspiro. Conque por ahí iba la cosa.

—¡Mete la cabeza!

La casera empujaba la cabeza de su esposo con todas sus fuerzas, aferrada a ponerle la soga en el cuello. El pobre señor se jaloneaba para evitarlo, pero, como estaba en la silla de ruedas y sus manos no le respondían bien, le costaba muchísimo trabajo.

—Yo no me quiero morir... no me quiero morir... —balbuceaba el señor con dificultad.

—¡Ni que yo quisiera morirme! Yo tampoco quiero, pero... ¡pero esta gente tiene dinero y poder y no nos quieren dar la casa! ¿Qué más hacemos? ¡A ver, dime, qué otra salida tenemos!

—Pero es... es que no es nuestra...

—¡Tú cállate!

Tras batallar un buen rato, la mujer logró pasarle la soga por el cuello y apretó el nudo.

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