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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 878

Jairo estaba recostado en la cama, del lado que daba a la ventana, mirando las estrellas con tanta fijeza que parecía estar en trance.

Isabella se subió a la cama, se acomodó entre sus brazos y se puso a contemplar el cielo con él.

En el pueblito casi no había contaminación y el aire estaba súper limpio, así que las estrellas se veían a montones y brillaban muchísimo.

—Antes me encantaba acostarme aquí a ver las estrellas —comentó él.

En esos tiempos no pensaba en nada, solo se quedaba viéndolas y dejaba que su mente se pusiera en blanco.

A ella también le encantaba esa sensación de vacío, sentía que le purificaba el alma; hasta respirar se sentía más ligero.

La verdad es que los seres humanos necesitamos que la naturaleza nos cure, es algo que siempre hará falta.

—Cuando Óscar era chiquito, le fascinaba correr persiguiendo las estrellas.

Al escuchar eso, a Isabella se le hizo un nudo en el corazón.

Desde que pasó lo de Óscar, Jairo casi nunca lo mencionaba. No porque no quisiera, sino porque le dolía demasiado; hablar de él era enfrentarse de golpe a la realidad de su muerte y, cada vez que lo hacía, terminaba hundido en un pozo de arrepentimiento y de coraje del que no podía salir.

El desgraciado que le había quitado la vida a Óscar ya estaba tras las rejas, así que ya era hora de que Jairo intentara pasar página.

—¿Y por qué las perseguía? —preguntó Isabella con dulzura.

—Decía que quería atrapar una.

—¿Atraparla?

Isabella sonrió. Óscar debió de haber estado bien chiquito para salir con esa ocurrencia tan tierna.

—Para regalármela —añadió Jairo.

A Isabella se le borró la sonrisa. Cuando Óscar nació, apenas la señora Crespo vio que era niño, le agarró un odio tremendo, al punto de que hasta había querido abandonarlo.

Fue gracias a que Jairo le rogó al señor Crespo que este ignoró los ataques de histeria de la señora Crespo y decidió quedarse con Óscar.

Pero, aunque lo conservaron, la señora Crespo jamás le prestó un gramo de atención a su hijo, así que, a fin de cuentas, Óscar prácticamente creció a la sombra de Jairo.

Tiempo después, Jairo se fue al extranjero y no pudo llevárselo, por lo que Óscar tuvo que quedarse en esa casa. Para cuando Jairo regresó, la señora Crespo le había destrozado tanto la mente a su hermanito que lo había orillado al extremo.

Empezó a usar ropa rosa y se dejó el cabello largo; todo para intentar complacer a la señora Crespo, queriendo convencerse de que era una niña.

Capítulo 878 1

Capítulo 878 2

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