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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 888

Martina torció la boca.

—A mí qué me importa.

—¿Segura que no te importa?

—¡Muy segura!

Víctor soltó un bufido.

—¡Si yo fuera tú, y sabiendo que todavía me gusta, no la pensaría para ir a recuperarlo!

—¡¿Estás loco o qué?! ¡Ese tipo está a nada de casarse con mi hermana!

—¡Todavía no se casan! Si dejas que lleguen al altar, ahí sí olvídate.

—¡Por muy fregada que esté mi vida, yo no le robaría el prometido a mi hermana!

—Ah, pero a tu hermanita y a tus papás sí que les vale.

Martina se acercó para darle otro par de trancazos, pero luego se puso a pensar, le dio el bajón y se recargó en el hombro de Víctor.

—Yo sé que mis papás siempre fueron unos encajosos prefiriendo a mi hermana, pero ella era súper apegada a mí desde chica. Cualquier cosa padre que le daban, me compartía la mitad, y si era algo que no se podía partir, me lo regalaba enterito. Un día íbamos para la escuela y un carro se nos vino encima; mi hermana se dio cuenta y en automático me empujó. A ella la atropellaron y pasó medio año en el hospital. Desde entonces me prometí que iba a ver por ella el resto de mi vida.

—Pues ya te pasaste de buena. Te fuiste al extranjero a juntar lana, ¡y sacando dinero vendiendo el cuerpo, carajo!, solo para pagarle sus estudios. ¡Mira no más qué vida se da ella y la suerte que tiene, mientras a ti la vida te trae de bajada y mira en lo que terminaste!

Hablar de eso le encogía el corazón a Víctor; de verdad le daba lástima Martina.

A cada rato le entraba el arrepentimiento; si tan solo le hubiera tirado un salvavidas cuando ella se acercó a pedirle ayuda...

Las cosas no habrían acabado así para ella.

—Víctor, ya compré un boleto de avión para pasado mañana. Me regreso a Canadá.

Víctor frunció el ceño.

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