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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 894

—Eso espero.

Al salir de la mansión, Martina echó un último vistazo al lugar que alguna vez fue su hogar.

No entendía por qué su mamá la trataba así. Antes la adoraba, e incluso su abuela se había quejado alguna vez de que la consentía demasiado y descuidaba a su hermana.

Pero ahora... le tenía un profundo desprecio.

Martina se había preguntado más de una vez si de verdad no le había quedado otra alternativa más que tomar ese camino.

Y cada vez llegaba a la misma conclusión: esa noche, en efecto, no tenía salida.

Tenía que sacrificarse por su familia. Creía que valía la pena y que ellos lo entenderían.

Pero, aunque su papá y su hermana se compadecían de ella, su mamá solo le mostraba rencor.

—¡Hermana! —Alicia la alcanzó corriendo—. No te agüites, voy a platicar bien con mi mamá, vas a ver que te perdona.

Martina frunció el ceño.

—¿Y qué hice mal para necesitar que me perdone?

—Ay, hermana... —Alicia se quedó pasmada un segundo y luego se disculpó de inmediato—: Perdón, no debí decir eso.

Martina negó con la cabeza.

—Sé que no fue tu intención.

—Mira, mejor te acompaño a comer por ahí y tampoco le hago caso a mi mamá.

—No te preocupes, regrésate —Martina le dedicó una leve sonrisa—. Hoy es su cumpleaños, no le vayas a echar a perder el día.

—¿Y qué vas a hacer tú?

—A mí me da igual.

Justo cuando estaba por irse, Martina recordó algo.

Su hermana le había jurado que solo era cuestión de mostrarle las escrituras a la familia Quintero y que, en cuanto pasara la boda, se las devolvería.

A Víctor ya le habían quitado el yeso de la pierna y Carlota también se había recuperado de sus heridas, por lo que padre e hija por fin fueron dados de alta del hospital.

Isabella y Martina fueron a recogerlos. Por la noche, cuando Floriana regresó tras terminar su rodaje, se juntaron todos a cenar.

A Martina se le escapó el asunto del departamento, y Víctor explotó al instante.

—¡¿Qué, te caíste de chiquita o qué te pasa?! ¡¿Cómo se te ocurre poner tu departamento a nombre de tu hermana?!

Martina no se lo había consultado precisamente porque sabía que Víctor iba a hacer corajes.

—Me dijo que me lo va a devolver en cuanto se case.

—¿Y qué demonios tiene que ver tu departamento con su boda?

—La familia Quintero exigió un inmueble como dote. Si no lo presentaba, aunque se casara con uno de ellos, la iban a hacer menos.

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