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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 907

Floriana miró a Víctor, que estaba aún más enojado que ella, y por un momento se quedó sin palabras.

—Tómalo como si fuera mi culpa —dijo sin fuerzas, y luego se fue a la habitación de Carlota.

Después escuchó el portazo; Víctor debió haber salido.

A la mañana siguiente, justo cuando Floriana iba a llevar a Carlota a la escuela, un director le pidió verla de inmediato porque tenía que tomar un vuelo.

Mientras Floriana se preocupaba por cómo hacerle, llegó Facundo y le ofreció llevar a Carlota a la escuela.

Floriana lo dudó un momento, pero terminó por encargarle a Carlota.

—Hoy tengo muchísimo trabajo, si en la tarde no alcanzo a recogerla a la salida...

—Yo me encargo hoy —respondió Facundo.

Floriana le dio las gracias, luego se agachó y le pidió a Carlota que le hiciera caso a Facundo.

Carlota hizo un puchero.

—Quiero que mi papá me lleve a la escuela.

—Tu papá también está muy ocupado.

Al escuchar eso, Carlota, que era muy comprensiva, aceptó.

—Está bien.

Floriana agarró el coche y se dirigió a toda prisa al aeropuerto. En el camino, pensó que, para evitar malos entendidos, debería avisarle a Víctor que Facundo llevaría a Carlota, así que le marcó.

—Señorita Sánchez, Víctor sigue dormido, ¿quiere que lo despierte?

La que contestó el celular fue Lina. El semblante de Floriana se volvió frío al instante.

—¿Dónde están?

—En el hotel, ¿dónde más?

—¡Pásamelo!

En la línea se escuchó a Lina llamando a Víctor, pero él, fastidiado, murmuró:

Sin darle tiempo a responder, Lina le colgó.

Floriana soltó un suspiro pesado. Ahora sentía que haberse casado por el civil tan rápido con Víctor había sido un arranque impulsivo. Al menos debieron haber coincidido en su visión sobre las relaciones y el matrimonio antes de firmar los papeles.

Aunque ya era tarde para pensarlo, seguía queriendo hablar seriamente con él.

Ese director era muy famoso por sus películas independientes, y Noah fue quien se lo presentó.

El director traía un proyecto en puerta; el hecho de que la hubiera llamado significaba que estaba considerándola para un papel, así que Floriana tenía que llegar antes de que despegara su vuelo.

Por suerte, todo salió bien. Logró alcanzar al director y la plática fluyó de maravilla. Él le dijo que, en cuanto aterrizara, le pediría a su asistente que le enviara el guion, e incluso le aseguró que no necesitaba hacer audición, el mes que entra empezaban a grabar.

Era una excelente noticia, así que de inmediato le marcó a Isabella Quintero para contarle.

—Si a ti te late, por mí está perfecto, te apoyo en todo —dijo Isabella.

El estudio de Floriana había sido fundado por Isabella para manejar su carrera como actriz, pero Isabella andaba tan saturada de trabajo que no podía encargarse de esa parte, por lo que Floriana tomaba todas las decisiones, desde las más chicas hasta las más grandes.

La idea de Floriana era bastante sencilla: quería dedicarse de lleno a la actuación y tratar de que su trabajo fuera lo más profesional posible.

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