Facundo siguió ignorándolo y se dirigió únicamente a Floriana.
—También está la vez que se llevó a Carlota a escalar y tuvieron un accidente automovilístico; todo fue por invitación de Lina.
—¿Qué tanta obsesión tienes con Lina? ¡Ella no tiene nada que ver en esto! —le gritó Víctor a Facundo.
Facundo, dirigiéndose otra vez a Floriana, insistió:
—¿O de verdad te parece normal que dos amigos se comporten de esa manera?
Floriana respiró profundo.
—Facundo, esto es asunto de Víctor y mío, no necesitamos que vengas a dar tu opinión. Y en cuanto a Carlota, ¿de verdad crees que tu amor de padre a estas alturas significa algo? A Carlota le tiene sin cuidado. Y respecto a lo de esta noche, sí, Víctor cometió un gran error, ¡pero esa no es excusa para que te hayas robado a mi hija!
Después de decir esto, Floriana subió las escaleras y bajó rápidamente con Carlota entre brazos, quien aún estaba medio dormida.
—Mamá... mi papá me dijo que durmiera un ratito en el coche. ¿Cómo fue que llegué a una cama?
—Vámonos a casa.
—¿Y mi papá?
En cuanto escucharon a Carlota decir «papá», Facundo y Víctor se acercaron de inmediato. Floriana no le prestó atención a ninguno de los dos y salió del lugar cargando a la niña.
Al llegar a casa, Floriana acostó a Carlota y sacó las fotografías.
Víctor sabía de sobra que Floriana estaba furiosa, así que se acercó con la intención de abrazarla y darle un beso, pero ella lo rechazó.
—Solo te voy a hacer una pregunta. ¿Te acostaste con Lina?
A Víctor se le transformó el rostro de inmediato.
—¿Estás dudando de mí?
Floriana levantó las fotos que tenía en las manos.
—¿Me vas a decir que con estas fotos no es suficiente para dudar?
—¡Nada más es pura convivencia de amigos!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...