Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 906

Facundo siguió ignorándolo y se dirigió únicamente a Floriana.

—También está la vez que se llevó a Carlota a escalar y tuvieron un accidente automovilístico; todo fue por invitación de Lina.

—¿Qué tanta obsesión tienes con Lina? ¡Ella no tiene nada que ver en esto! —le gritó Víctor a Facundo.

Facundo, dirigiéndose otra vez a Floriana, insistió:

—¿O de verdad te parece normal que dos amigos se comporten de esa manera?

Floriana respiró profundo.

—Facundo, esto es asunto de Víctor y mío, no necesitamos que vengas a dar tu opinión. Y en cuanto a Carlota, ¿de verdad crees que tu amor de padre a estas alturas significa algo? A Carlota le tiene sin cuidado. Y respecto a lo de esta noche, sí, Víctor cometió un gran error, ¡pero esa no es excusa para que te hayas robado a mi hija!

Después de decir esto, Floriana subió las escaleras y bajó rápidamente con Carlota entre brazos, quien aún estaba medio dormida.

—Mamá... mi papá me dijo que durmiera un ratito en el coche. ¿Cómo fue que llegué a una cama?

—Vámonos a casa.

—¿Y mi papá?

En cuanto escucharon a Carlota decir «papá», Facundo y Víctor se acercaron de inmediato. Floriana no le prestó atención a ninguno de los dos y salió del lugar cargando a la niña.

Al llegar a casa, Floriana acostó a Carlota y sacó las fotografías.

Víctor sabía de sobra que Floriana estaba furiosa, así que se acercó con la intención de abrazarla y darle un beso, pero ella lo rechazó.

—Solo te voy a hacer una pregunta. ¿Te acostaste con Lina?

A Víctor se le transformó el rostro de inmediato.

—¿Estás dudando de mí?

Floriana levantó las fotos que tenía en las manos.

—¿Me vas a decir que con estas fotos no es suficiente para dudar?

—¡Nada más es pura convivencia de amigos!

Floriana frunció el ceño.

—¿Crees que te estoy controlando?

—¿Y cómo le llamas a esto entonces?

En ese momento, Floriana sintió una profunda sensación de impotencia; sentía que era imposible comunicarse con Víctor. Ya lo había experimentado en otras ocasiones, pero como antes no tenía que ver con un tema de hombres y mujeres, lo dejó pasar. Sin embargo, en esta ocasión se trataba de un problema que ponía en riesgo su matrimonio; quería hablarlo bien con él, pero, por más que lo intentara, sentía que sus palabras no servían de nada.

—Si tú sientes que te estoy controlando, tómalo como quieras. Como tu esposa, no tolero que seas tan íntimo con otra mujer. Hace que cuestione tu fidelidad y, sobre todo, me altera por completo.

Víctor miró fijamente a Floriana durante unos segundos antes de alzar los brazos en señal de exasperación.

—Pero a mí no me gusta que te metas en mi vida. Siento que poco a poco intentas manipularme a tu antojo.

—¿O sea que ahora tenemos diferencias irreconciliables?

—Resulta que te dejas llevar por las mentiras de Facundo, y sin detenerte a pensar, comienzas a dudar de mí. Ya te expliqué las cosas y encima me quieres prohibir con quién relacionarme. ¿Me vas a decir que la culpa no es tuya?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido