Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 909

—Víctor, estás malinterpretando las cosas, déjame explicarte.

Floriana se levantó de un salto para intentar calmarlo, pero él la ignoró por completo y se le fue directo a Facundo, soltándole un puñetazo.

Increíblemente, Facundo no se esquivó y recibió el golpe de lleno.

—¡Ah! —gritó Carlota, muerta de miedo.

Floriana jaló a su hija para abrazarla y le gritó a su esposo:

—¡No te vuelvas loco!

Víctor no le hizo caso a Floriana y siguió mirando a Facundo con odio puro.

—¿Qué chingados quieres lograr metiéndote siempre con mi mujer y mi hija?

Facundo se limpió la comisura de la boca con el dedo índice. Al ver la sangre, su mirada se volvió de hielo.

—¡Ellas son mi esposa y mi hija!

—¡Estás enfermo de la cabeza!

Víctor le tiró otro golpe, pero esta vez Facundo no se quedó quieto. Esquivó el puñetazo y luego le metió una patada a Víctor.

Víctor ya había perdido por completo los estribos, y con esa patada, terminó de desquiciarse.

Agarró una botella de vidrio de la mesa con la intención de estrellársela en la cabeza.

—¡Te voy a matar, cabrón!

—¡Víctor! —Floriana se le colgó de la espalda para detenerlo—. ¡Vas a traumar a Carlota!

Acompañando su grito, se escuchó el llanto aterrorizado de la niña. De verdad estaba asustada.

—¡Papá... papá...!

Le aterraba la actitud de Víctor, pero aun así lo llamaba.

El llanto de Carlota logró hacerlo reaccionar. Al ver a Floriana aferrada a él con desesperación y a Carlota hecha un mar de lágrimas, bajó la mirada hacia la botella que tenía en la mano. Frunció el ceño con frustración, pero terminó dejándola sobre la mesa.

—Es la última advertencia, Facundo. Deja de acosarlas, o si no...

Con solo deslizar la pantalla un rato, Floriana vio que había subido a siete u ocho tendencias distintas, y la principal estaba explotando de interacciones.

Se llevó la mano a la frente. Semejante escándalo no solo iba a golpear durísimo su reputación; que la tacharan de infiel, cruzando ese tipo de límites morales, podía costarle que la vetaran de la industria.

Pensar en que Víctor había actuado a lo puro pendejo, sin averiguar nada y pasándose por el arco del triunfo su carrera, le daba muchísimo coraje, pero a la vez la dejaba exhausta emocionalmente.

Después de todo, no era la primera vez que pasaba algo así.

Tan solo en el trayecto en coche, el estudio ya había sacado tres comunicados para desmentir el chisme. Sin embargo, la ola de comentarios seguía creciendo; a nadie le importaban las aclaraciones, la gente solo quería alimentar el morbo y destrozarla en internet.

Al llegar a la casa, Víctor bajó a Carlota del coche cargando, la llevó a su cuarto y se quedó hasta que se quedó dormida.

Luego de un rato salió, al parecer ya más calmado, y dijo:

—Necesito que me expliques por qué dejaste que Facundo fuera por Carlota a la escuela y por qué estabas cenando con él.

Metida en todo el huracán mediático, Floriana no tenía la más mínima paciencia para darle explicaciones a Víctor.

El equipo de relaciones públicas le pedía que subiera un video a sus cuentas oficiales para aclarar el asunto en persona. Pero, ¿qué iba a decir? ¿Que solo se sentó a comer con su exesposo y que su actual pareja se volvió loco por un malentendido y se agarró a golpes en público?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido