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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 921

Víctor le colgó el teléfono hecho una furia. Martina se sintió un poco abrumada por la situación, pero tendría que contentarlo más tarde.

Abrió la aplicación en su celular y se metió a las tendencias. En efecto, ahí estaba el video que había subido. Incluso al buscarlo, se dio cuenta de que ya estaba regado por todo el internet y tenía una cantidad brutal de likes.

Entró a una de las publicaciones y vio que ya rebasaba los diez mil comentarios.

«¿Esta chava es la protagonista de una telenovela trágica o qué? Si esto es la vida real, está muy cañón».

«Vender su cuerpo para mantener a su familia, y todavía le pagan apuñalándola por la espalda. Yo ya me hubiera vuelto loca si me hicieran eso».

«¿Por qué le pusieron censura a las caras? Me muero de ganas por saber si esos ojetes de verdad son seres humanos».

«Internet no perdona, a ver quién me saca la identidad de esta familia, me sobran ganas de ir a escupirles en la cara».

Había muchísimos comentarios del estilo. Aparte de los pocos que la llamaban cobarde, la gran mayoría tachaba a los tres miembros de la familia Palacios de ser peores que animales. Martina estaba sumamente satisfecha con el resultado.

En ese preciso instante, el timbre de la puerta comenzó a sonar de forma insistente. No necesitaba adivinar para saber quién había llegado.

Martina hizo un poco de tiempo a propósito antes de ir a abrir la puerta, lo que sacó a Rubén completamente de sus casillas.

—¡Desgraciada, hoy te juro que te mato!

Apenas se abrió la puerta, Rubén irrumpió con furia, levantando el puño con toda la intención de golpearla.

Pero esta vez, Martina no se iba a dejar pisotear. Justo en el momento en que Rubén alzó el brazo, ella levantó una pequeña pala que había dejado preparada y se la asestó directamente en la cintura.

El golpe que recibió Rubén en un costado fue tan doloroso que el impacto de su puño ni siquiera alcanzó a rozar a Martina.

Soltó varios quejidos roncos por el dolor.

—¡Tú... chamaca insolente! ¡¿Cómo te atreves a levantarle la mano a tu padre?!

Martina levantó una ceja.

—Si para ustedes ser una "buena hija" significa vender mi cuerpo para mantener a toda la familia, dejarme estafar hasta quedarme sin un peso sin quejarme, y además aceptar que me traten como basura y me golpeen sin poder defenderme... entonces prefiero ser la peor hija del mundo.

—¡Bórralo ahorita mismo, borra ese video!

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