—No soy inocente. Sí contraté a alguien para atropellar a Jairo y a Víctor. El fraude y la extorsión también son ciertos —admitió Facundo sin rodeos.
Al ver que no lograban distraerlo, los policías se pusieron tensos. Fue entonces cuando Floriana comenzó a caminar lentamente hacia él.
—No te muevas, ya voy a ayudarte a bajar —dijo Floriana.
Tal como esperaban, la mirada de Facundo se clavó en ella, ignorando por completo su entorno.
Floriana tragó saliva, tratando de mantenerse firme para que él no notara nada extraño.
—Facundo, ¿te acuerdas cuando llevábamos un año de casados? Tenía náuseas y vomitaba todo el tiempo. Creíste que estaba embarazada y te pusiste súper feliz.
El rostro de Facundo se suavizó al recordar aquel momento.
—Acordamos ir al hospital a la mañana siguiente para confirmar, pero estábamos tan emocionados que no pegamos el ojo en toda la noche y nos pusimos a buscar nombres para el bebé.
—Sí, pero todos los que elegiste estaban horribles.
—Y a ti no te gustó ninguno.
—Al final decidimos buscar a un experto para que nos ayudara a nombrarlo.
—Pero cuando fuimos al hospital, resultó que solo era una infección estomacal.
—Después de eso me cuidé mucho para prepararme para un embarazo.
—Pero nunca me dabas la noticia, hasta fui a ver a un urólogo a escondidas.
—Para entonces ya estaba tomando pastillas anticonceptivas.
Facundo frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Porque apareció Esther y empezaste a llenarte de resentimiento hacia mí.
Facundo estaba tan absorto en Floriana que no notó lo cerca que estaban Jairo e Ignacio. Pero, de repente, Ignacio pisó algo que hizo un leve crujido.
Facundo se alertó y estuvo a punto de voltear, pero en ese preciso instante, Floriana llegó frente a él y le extendió la mano.
—Ya estoy aquí. Baja conmigo.
Una mirada salvaje cruzó los ojos de Facundo. Agarró la mano de Floriana con fuerza y tiró de ella hacia atrás con violencia.
Jairo reaccionó en un milisegundo y sujetó a Floriana. Al mismo tiempo, Ignacio se abalanzó y atrapó a Facundo. Pero el cuerpo de Facundo ya estaba cayendo al vacío. En su desesperación, creyendo que aún sostenía a Floriana, apretó su agarre, decidido a arrastrarla con él.
El tirón arrastró a Ignacio hasta el mismísimo borde de la cornisa. Con medio cuerpo colgando en el aire, vio la caída vertical y sintió el pánico del vacío.
En ese momento crítico, alguien se lanzó contra Ignacio, derribándolo hacia atrás. El impacto fue tan fuerte que rompió el agarre de Facundo e Ignacio cayó pesadamente sobre la azotea.
—¡Facundo! —gritó alguien.
Ignacio, aturdido, miró su mano vacía y supo que Facundo había caído. Antes de perder el conocimiento, vio el rostro de Tatiana sobre él. Ella era quien lo había empujado...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...