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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 98

—¿Cien mil pesos? ¿Estás loca o qué? —gritó Diana al oír el precio del arete.

—Tengo el recibo, puedes comprobarlo si no me crees —respondió Isabella con calma.

—¡Seguro te los compró mi hijo!

—Pues no, fíjate. Con el sueldo que le pagan a tu hijo, no le alcanza para esto.

—¡Tú!

—Mejor le llamo a Ana. ¡Seguro que ella no se queja tanto!

—¡No la llames! —la detuvo Diana—. Te lo pago, te lo pago y ya.

Cuando Gabriel y Otilia llegaron, encontraron a Diana de rodillas en el suelo, recogiendo cosas mientras se quejaba de la espalda. Estaba sudando y se veía completamente derrotada.

Al verlos, se le enrojecieron los ojos.

—Bella, ¿cómo puedes tratar así a nuestra madre? —le reclamó Gabriel.

«¿Nuestra madre?».

Isabella sonrió.

—Ella tiró mis cosas, que ella las recoja. ¿No te parece justo?

—¡No se trata de lo que es justo o no, es una persona mayor!

—¿Solo por ser mayor ya merece respeto? ¿Y qué pasa con los que usan su edad para abusar?

—¡Tú!

—Además, yo no la obligué. Estaba recogiéndolas yo misma y ella insistió en hacerlo. Hasta pensé que por fin había entrado en razón y sabía que cada quien debe limpiar su propio desorden.

Gabriel miró a Diana con incredulidad. Ella abrió la boca para quejarse, pero al final no se atrevió.

—Yo… quise hacerlo yo misma —dijo, con la voz entrecortada.

Otilia, haciéndose la buena samaritana, intervino:

—Bella, sabemos que estás enojada, ¡pero no puedes desquitarte con una persona mayor! ¡Señora, yo le ayudo!

Capítulo 98 1

Capítulo 98 2

Capítulo 98 3

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