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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 97

«Vaya, qué efecto tan rápido», pensó. Diana hasta se acordaba de que le gustaba el pescado guisado.

—¿Me hablas a mí? —preguntó Isabella, señalándose.

La sonrisa de Diana vaciló.

—Claro que te hablo a ti, niña.

—Agradezco la invitación, pero todavía tengo que recoger este montón de «porquerías» —dijo Isabella, apartando la mano de Manuela y agachándose para empezar a ordenar.

Diana se recargó en la puerta.

—No hay prisa, termina de recoger. Te esperamos para cenar.

«¿Quiere congraciarse conmigo, pero no puede bajar la cabeza?».

Isabella sonrió de lado y, mientras ordenaba, sacó su celular e hizo una llamada.

—Hola, Ana, soy yo.

—¡Isabella! Justo pensaba en llamarte, pero no quería parecer muy insistente.

—No te preocupes.

—No sabía que habías entrado al Grupo Domínguez y que estabas a cargo del proyecto del centro comercial.

—Recuerdo que tu empresa estaba muy interesada en conseguir ese proyecto, ¿verdad?

—No solo entonces. Ahora también estamos muy, muy interesados. Isabella, si nos das la oportunidad, juro que voy a tu casa y te pongo un altar.

—No tenemos intención de colaborar con el Grupo Triunfo en este proyecto…

—¡Oye, oye! ¿Qué es eso de no colaborar? —interrumpió Diana, que hasta ese momento observaba a Isabella con aire de suficiencia, esperando verla arrastrarse por el suelo recogiendo sus cosas.

—Isabella, te invito a cenar esta noche —dijo Ana, reaccionando al instante.

—Con tal de que no sea pescado guisado.

—¿Pescado? ¡Para nada! Lo que se te antoje, tú pide.

—No es por eso, es que hoy, con solo oír la palabra «pescado», me dan náuseas.

—Entonces, ¿paso por ti?

Capítulo 97 1

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