Entrar Via

La Otra Familia en Sus Publicaciones romance Capítulo 181

Noelia no pudo evitar soltar una risa burlona.

—¿No fuiste tú quien me obligó a regresar?

Ambos se quedaron en silencio, mirándose de frente; Raúl aflojó la mano.

—Noelia, no se te olvide que tenemos un acuerdo matrimonial. Aunque no quieras, volviste, y si ya regresaste, tienes que respetar lo que pactamos.

Noelia sostuvo su mirada, sin vacilar.

—Mi familia y mi trabajo son lo único que no pienso negociar.

—Si ni siquiera puedo proteger eso, entonces no tendría sentido seguir viva.

Clavando los ojos en Raúl, preguntó con voz dura:

—Tus amenazas, tus trampas y ese acuerdo de matrimonio tan estricto... por más que presumas, ¿de qué te sirven si estoy muerta?

Raúl notó la decisión inquebrantable en los ojos de Noelia.

Le apretó los hombros, los nudillos marcados por la tensión. Dudó unos instantes antes de replicar:

—Noelia, ¿de verdad tienes que verme como el peor tipo del mundo?

Ella negó despacio.

—No es eso. No eres mala persona, solo que no me amas. Si la que se hubiera casado contigo fuera Elvira, seguro serías el mejor esposo.

Raúl, con la mano aún en su hombro, de repente la jaló hacia él con fuerza.

—Estoy tratando de arreglar lo nuestro —gruñó—. ¡No metas a otros en esto!

El ánimo de Noelia también se encendió; se zafó de su agarre y lo enfrentó.

—¿Por qué no puedo mencionarla?

—¿Acaso no es ella el verdadero problema entre tú y yo?

—¿No llegamos a este punto por su culpa?

—¿No es porque tú te empeñaste en protegerla que yo terminé así?

—Yo, siendo la que salió perdiendo, puedo aceptar a la mujer que amas. ¿Por qué tú, el que hizo daño, te escondes?

—¿Por qué no tienes el valor de admitir que quieres a Elvira, que amas a su hijo?

Raúl se dio la vuelta y se metió al baño.

Noelia lo siguió con la mirada, sin detenerlo.

Él tenía la costumbre de llegar a casa y bañarse antes de cambiarse, incluso si estaba herido. Lo hacía siempre.

Noelia fue al baño principal, se lavó y luego sacó el botiquín para prepararse.

Raúl entró después, el torso desnudo y solo con un pantalón de pijama oscuro.

Noelia levantó la colcha y le indicó:

—Siéntate aquí. Te voy a limpiar las heridas.

Raúl se sentó en el borde de la cama, observando cómo Noelia preparaba los algodones con desinfectante, seria y tranquila, como si nada hubiera pasado entre ellos.

Ella lo giró con firmeza y empezó a limpiarle la espalda.

Mientras lo hacía, le advirtió:

—Tienes dos heridas algo profundas en la espalda. Mejor no te bañes en estos días, podrías infectarte.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Familia en Sus Publicaciones