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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 102

Martina se levantó de golpe del banco de piedra. Apretó los puños a los costados una y otra vez, y luego se puso en cuclillas lentamente frente a Erika. Le miró el vientre con una mezcla de tristeza y horror.

—¿Y los bebés? —volvió a preguntar, y por su voz entrecortada, era evidente que también le había tomado mucho cariño a los pequeños en el vientre de Erika.

Erika se mordió el labio y negó con la cabeza enérgicamente. Las lágrimas volvieron a brotar de su rostro pálido y resbalaron por sus mejillas.

Entre sollozos, le describió a Martina cada detalle de lo que había ocurrido en la sala de operaciones aquel día.

Al terminar de hablar, Erika lloraba a mares. Parecía que toda la humillación que llevaba acumulada en el pecho por fin encontraba una válvula de escape.

Martina también estaba bañada en lágrimas. Abrazó a Erika con el corazón roto y le palmeó la espalda para tranquilizarla:

—¡Cuánto te ha hecho sufrir! Ya está, ya pasó todo. Lo importante es que los bebés están bien. Mientras ellos estén, todo está bien.

Las dos, unidas como si fueran familia, se abrazaron fuertemente mientras sollozaban. Pasó un buen rato hasta que se separaron poco a poco.

Cuando Erika volvió a mirarla, Martina tenía el rostro endurecido por la rabia. En sus ojos brillaba una furia inmensa; apretó los dientes y soltó:

—Ese infeliz de Valerio. ¡Cómo se atrevió a pisotearte así! Tarde o temprano me las va a pagar.

Erika respondió, todavía con calma:

—Ya lo pensé. En cuanto se me empiece a notar la panza, pediré mi incapacidad. Luego, quiero cambiar de casa; él ya sabe dónde vives y yo...

Martina le dio unas palmaditas:

—Sale, así le hacemos. Traes tres, así que la panza se te va a notar mucho más rápido que con un solo bebé. Tienes que planearlo con tiempo. Yo me encargo de buscar la casa, y cuando la tengamos, me mudo contigo y contratamos a alguien que nos ayude.

Erika la miró con profunda gratitud y sintió un gran alivio. Con Martina a su lado, podía consultarle todo, lo que le daba mucha tranquilidad.

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