Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 103

Erika se levantó despacio y dijo:

—Bueno, Marti, dejemos de hablar de eso. Ahorita lo de los papás de Adrián es más importante. Quiero subir a ver cómo siguen.

A Martina le preocupaba el estado de Erika, así que se negó de inmediato:

—Tú no subas. Estando embarazada, mejor evita ver cosas desagradables. Además, el señor sigue muy mal anímicamente y la situación de su esposa todavía es incierta. Te voy a llevar a tu casa para que descanses; mañana tienes que trabajar. Yo voy, me doy un baño, me cambio de ropa y regreso al hospital. Vámonos.

Al escuchar cómo Martina lo había organizado todo con tanta rapidez, y viendo el cansancio en su rostro, Erika decidió no darle más lata.

Asintió, aunque su mirada se desvió instintivamente hacia la entrada del hospital. Se quedó viendo hacia allá unos segundos antes de ponerse en marcha y seguir a Martina.

***

En su sueño, Erika recibió un mensaje de María avisándole que Valerio había muerto en el quirófano.

En esa misma pesadilla, Lorena Jiménez no tardó en presentarse en su casa, arrastrándola hasta el funeral de Valerio para exigirle que pagara con su vida.

Frente a todos, Lorena señaló su vientre y gritó que era una cualquiera sin valores.

Presentó un montón de pruebas de que había engañado a su marido y que, además, se había aliado con su mamá para robarse la fortuna del Grupo Ramírez.

La acusó de ser una arpía que había matado a Valerio a punta de maldiciones.

Erika terminó tirada en el pasillo, suplicando entre lágrimas e intentando explicar la verdad.

Pero nadie quería escucharla.

Cuando miró a don Ireneo, él la observaba con el rostro demacrado. En sus ojos solo había una inmensa decepción y hasta odio.

Erika se arrastró hacia don Ireneo, rogándole que investigara la verdad de las cosas.

Pero Ireneo Ramírez la empujó con brusquedad.

En ese instante, no solo Ireneo sufrió un ataque por su antigua enfermedad y cayó desmayado...

Erika también rodó por las escaleras por culpa del empujón...

—¡No! ¡No!

Al abrir la puerta, Erika le dijo con voz ronca:

—Marti, tuve una pesadilla. Me asusté un poco, pero ya pasó.

Martina la tomó de la mano sin decir más, la llevó a sentarse a la sala y luego corrió a la cocina para servirle un vaso de agua.

—Dicen que las embarazadas sueñan mucho, y casi siempre son pesadillas, así que no te espantes. Ah, y de ahora en adelante no le pongas seguro a la puerta. Si te llega a pasar algo, me vas a matar del susto —le advirtió Martina suavemente mientras le pasaba el vaso.

Erika estiró la mano para tomarlo, pero como seguía alterada, le temblaba un poco el pulso.

No lo agarró bien y el vaso cayó al suelo.

Martina la detuvo de inmediato cuando intentó agacharse y rápidamente limpió los vidrios rotos.

Al ver el desastre, Erika murmuró apenada:

—Marti... yo...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón