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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 101

—Hace un rato vino la policía, nos dijeron que esperáramos noticias —dijo Martina.

Tras decir eso, Martina miró a Erika con expresión preocupada. Se quedó en silencio un largo rato antes de añadir:

—Eri, entre nosotras no hay secretos, ¿verdad?

Erika se quedó desconcertada. No sabía por qué Martina le decía eso de repente. Pero con esas palabras, era evidente que tenía algo más que decir. Asintió con solemnidad.

La voz de Martina volvió a sonar:

—Eri, Adrián sospecha que fue Valerio quien mandó hacer todo esto.

Al escuchar eso, el rostro de Erika se llenó de sorpresa. ¡Eso era imposible, completamente imposible!

Aunque odiaba a Valerio, conocía su carácter. Él no haría algo tan perverso.

Valerio la había amenazado con Adrián, eso era cierto. Pero incluso si estaba furioso y quería hacer algo, se iría directo contra Adrián. Nunca lastimaría a unos ancianos.

Además, si saliera a la luz algo tan ruin, arruinaría la vida entera de Valerio. ¡Él no era tan estúpido!

Al ver la incredulidad en el rostro de Erika, Martina añadió:

—¿Valerio te ha buscado últimamente?

Erika dudó. Adrián y Martina no sabían que Valerio se la había llevado al hospital para forzarla a abortar. Y desde entonces, no había visto que Valerio tomara ninguna represalia contra Adrián.

Al ver la tristeza que aún reflejaba el rostro de Martina, Erika se armó de valor y le dijo:

—Marti, cuando te lo cuente, no me juzgues.

—¿Qué dices? ¿No somos como familia? Aunque quisiera, no podría pensar mal de ti. —Mientras le hablaba con un tono de ligero reproche, Martina le acarició suavemente la espalda—. No es por meterme en tu vida privada. Lo que pasa es que ahora Adrián está segurísimo de que Valerio le hizo daño a sus papás. Está en muy mal estado y tengo miedo de que, por un arranque de coraje, haga alguna tontería. Por eso quiero entender bien cómo estuvo todo el asunto, para poder analizar la situación.

Erika asintió.

—En realidad, Valerio ya sabía que estaba embarazada; lo mencionó ese día en el hospital. Al día siguiente, mandó a unos guardaespaldas a llevarme a la fuerza a una clínica y ya tenía listo a un equipo de médicos para sacar a los bebés de mi vientre...

—¡¿Qué?! ¿Y los bebés? ¡¿Ya no están?! Entonces estos días...

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