Erika, aún con el susto en el cuerpo, lo miró de reojo. Estando en ese estado, no le convenía seguir lidiando con él, así que salió corriendo a toda prisa.
Se escondió detrás de un perchero y se cambió de ropa a la velocidad del rayo. Solo entonces su ritmo cardíaco comenzó a regularizarse.
Pero al recordar que momentos antes... él lo había visto todo... las mejillas de Erika volvieron a arder sin control, quemaban muchísimo...
No se atrevió a quedarse más tiempo. Caminó rápido hacia el sofá, agarró su bolso, su celular, y salió corriendo de la habitación.
Adentro, Valerio escuchó el sonido de la puerta cerrándose, pero no movió ni un músculo.
Estaba como si Erika le hubiera robado el alma, apoyado lánguidamente contra el mueble de la esquina, con un brillo ardiente en los ojos.
....................
A la mañana siguiente.
Erika dejó a los niños en el preescolar y se dirigió al estudio Tiempo Efímero.
En el asiento del copiloto, su bolso no paraba de emitir sonidos de notificaciones y llamadas, una tras otra, sin descanso.
Con el susto previo de cuando Ricardo chocó su auto, Erika no se atrevía a bajar la velocidad para rebuscar el celular.
Avanzó hasta pasar otro semáforo antes de encontrar un espacio para estacionarse en la calle.
Una vez que detuvo el auto por completo, se apresuró a sacar el teléfono.
Seguía sonando. Era Leonardo.
Erika deslizó la pantalla rápidamente.
—Leo, ¿pasó algo? —preguntó.
—¿Ya casi llegas a la oficina? —La voz de Leonardo sonaba normal, sin revelar nada extraño.
Erika frunció el ceño y respondió con suavidad.
—Casi, me faltan como dos semáforos.
Al escuchar eso, Leonardo adoptó un tono serio de repente.
—¿Qué pasó? —preguntó Erika, acercándose a ellos con la respiración un poco agitada.
Ambos se levantaron del sofá en cuanto la vieron entrar.
Antes de que Amelia pudiera abrir la boca, Leonardo miró a Erika directamente.
—Te tomaron fotos en la gala de anoche. Eres tendencia en redes sociales...
Erika frunció el ceño. Con el corazón latiéndole a mil por hora, sacó su celular y abrió la plataforma de tendencias.
En la pantalla, aparecían los diez primeros temas del momento. Solo Valerio acaparaba tres de esos titulares.
Erika no vio su propio nombre por ningún lado, así que miró a sus compañeros con total confusión.
Amelia titubeó un poco antes de hablar.
—Este... en las tres tendencias del señor Ramírez, apareces tú...
Erika analizó sus expresiones. Aunque se veían preocupados y un poco ansiosos, no parecían horrorizados ni como si hubiera ocurrido una tragedia...

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