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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 445

Mientras forcejeaba, Erika no dejaba de mirar preocupada en dirección a Alma. No sabía qué le estaba diciendo Diego a la niña, pero el asistente hacía todo tipo de gestos exagerados y Alma se reía a carcajadas.

Cuando finalmente perdió de vista a su hija, Erika se dio cuenta de que Valerio ya la había arrastrado hasta las escaleras de emergencia y había cerrado la puerta detrás de ellos.

—Eri... —la llamó Valerio con una voz profunda, cargada de una extraña melancolía.

Erika se sacudió una vez más, y esta vez Valerio la soltó, adoptando un tono más conciliador:

—Ya te escuché en silencio, ahora te toca escucharme a mí, ¿sí?

Erika levantó la mirada. Sus ojos fríos se clavaron en el rostro de él y le preguntó directamente:

—Tú planeaste lo de los chismes en internet, ¿verdad?

Durante su reunión en el estudio Tiempo Efímero, el análisis de Leonardo Romero la había hecho dudar. Luego, al llegar a casa, revisó con detenimiento esas fotos virales.

Por los ángulos de las tomas, Erika pudo deducir vagamente dónde estaba parada la persona que los fotografió.

Por su experiencia como fotógrafa y el tipo de personas con las que trataba, sabía que quien había tomado las fotos no parecía un reportero. Es más, las imágenes ni siquiera parecían haber sido tomadas por la misma persona.

Alguien con el nivel de Valerio, incluso si caminaba solo por una fiesta, tendría guardaespaldas vigilando cada uno de sus movimientos desde las sombras.

Sin su permiso, ¿quién se atrevería a fotografiarlo de esa manera? ¡Y mucho menos a escribir un artículo y publicarlo!

Por lo tanto, Erika estaba completamente segura de que Valerio lo había autorizado, o peor aún, que él mismo lo había orquestado todo a última hora.

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