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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 470

La voz de Erika volvió a escucharse a través del auricular.

—Estoy en un pueblo en las afueras, rumbo a Solara, a unos veinte kilómetros de Pueblo Arboleda... Se llama Villa Lago Esmeralda. Pueden buscarlo en el GPS. Yo... estoy en la tiendita a la entrada del pueblo. Estoy bien, no me pasó nada grave. Cuando lleguen les cuento los detalles.

La voz de Erika sonaba ronca y su tono reflejaba un profundo agotamiento. Mientras hablaba, se escucharon un par de toses y estornudos.

—Quédate ahí, no vayas a ningún lado. Llego en menos de una hora —respondió Valerio. Su voz también estaba ronca por la tensión.

Desde el otro lado de la línea, se escuchó la voz de un desconocido.

—Señorita, ¿ya terminó su llamada? Necesito usar el teléfono, tengo una urgencia.

Luego, se escuchó a Erika responder.

—Oh... sí, claro...

Y la llamada se cortó.

En el asiento del copiloto, Martina, que tenía medio cuerpo torcido hacia atrás intentando escuchar, al ver que Valerio se quedaba callado, le arrebató el celular de un manotazo. Al notar que la llamada había terminado y que, al intentar devolverla, la línea sonaba ocupada, su ira volvió a encenderse y estalló.

—¡Por tu culpa, por arrebatarme el teléfono, hiciste que Eri colgara! ¡Sabes perfectamente que no quiere saber nada de ti, ¿y aun así le contestas?! Yo escuché la dirección, pero no quise interrumpirla, y tú...

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!

El sonido de unos nudillos golpeando la ventana interrumpió los reclamos de Martina. Era Diego, quien, al escuchar el alboroto a través del cristal, subió de inmediato al auto. Valerio dio la orden a toda velocidad.

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