Erika especuló a partir de esa información. ¿Acaso había sido gracias a las transfusiones de sangre que se habían dado cuenta del tipo de sangre de Lorena y descubierto que no era su hija biológica?
Y dado que la niña nunca se había separado de la familia desde su nacimiento, ¿concluyeron que el problema había surgido durante el parto? ¿Y fue entonces cuando rastrearon a Penélope Milán?
Pero, ¿acaso en todos esos años nunca le habían hecho una prueba de tipo de sangre a Lorena?
Durante el crecimiento, siempre hay trámites donde se debe proporcionar el tipo de sangre, ¿no?
Por más que Erika intentaba armar el rompecabezas, no lograba tener certeza de lo que realmente había ocurrido.
Recordó cómo, desde el momento en que Marcos dejó de hablar, su expresión se tornó profundamente triste y la forma en que la miraba cambió por completo.
Poniéndose en el lugar de Marcos, quien la veía como su propia hija, Erika entendía a la perfección esa mirada.
Imagina por un momento el dolor de criar a la hija de alguien más durante más de veinte años, sin tener ni idea de que te habían arrebatado a tu verdadera hija. Nadie podría soportar algo así.
Sin embargo, a Erika todavía le parecía todo muy difícil de creer.
Incluso dejando de lado el tema de la sangre, no entendía cómo una madre no miraba a su propio hijo con cuidado al nacer.
¿Cómo era posible que alguien se lo cambiara y no se diera cuenta?
Cuando ella tuvo a sus hijos, grabó cada rasgo de sus caritas en su corazón. Si alguien se los hubiera cambiado, lo habría notado al instante.
A Erika, toda esa avalancha de información confusa le resultaba un verdadero enigma.
Ambos platicaron un buen rato en el hotel antes de despedirse.
Cuando el coche de Marcos se alejó, Erika también se dispuso a pedir un taxi para ir por su auto al centro de análisis de ADN.
Apenas llegó a la orilla de la calle, una cara conocida se le acercó a saludarla...
—Eri, ¿en qué estás pensando?
La repentina voz de Valerio sacó a Erika de su trance. Había estado tan inmersa recordando el día anterior que se le había olvidado por completo que estaba en el hospital y que él estaba allí con ella.


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