Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 480

Al ver que Erika no lo interrumpía, Valerio continuó:

—En nuestra noche de bodas, no logré entender a quién llamabas en sueños, pero le suplicabas a alguien que no te abandonara... Y no fue solo en nuestra noche de bodas, casi todas las noches después de esa, hablabas dormida, a veces despertándote entre lágrimas...

Aunque Erika no le estaba prestando toda su atención, esas palabras la dejaron paralizada.

Ella sabía que, debido al maltrato de Penélope Milán, sufría de pesadillas desde pequeña y a menudo se despertaba llorando en medio de la noche.

Pero no tenía ni la menor idea de que hablaba dormida, y menos aún de que suplicara que no la abandonaran. Nunca había tenido a nadie en quien apoyarse, desde que era una niña, jamás.

Poco después, la voz de Valerio siguió razonando:

—En ese entonces yo confiaba ciegamente en mi abuelo y en ti, pero después de escucharte en sueños... y ver ese collar que nunca te quitabas, el que tenía grabada la palabra amor en inglés, lo único que se me vino a la cabeza fue que tenías a otro hombre en tu corazón.

—No quería acusarte en falso, así que empecé a investigarte. Al principio sospechaba que tenías algo que ver con Adrián Lozano, pero luego me enteré de que estabas ayudando a un compañero de la universidad... Vendías las cosas que yo te regalaba para darle ese dinero... Eso me llevó a malinterpretar las cosas aún más.

Erika guardó silencio. Todo esto era nuevo para ella. Resultaba que él había sospechado desde muy pronto que le era infiel, todo basado en meras suposiciones.

Al final, todo se reducía a que no confiaba en ella, o que jamás lo había hecho.

Mientras Erika divagaba en sus pensamientos, Valerio continuó:

—Pensé en confrontarte y preguntártelo a la cara, pero cada vez que regresaba a la mansión Ramírez, me recibías con una ternura inigualable, cuidabas cada mínimo detalle de mi vida... y, además, tenías a mi abuelo en la palma de tu mano, haciéndolo tan feliz. Sin conocerte a fondo, todo parecía indicar que eras una persona de dos caras...

¡Él era un maldito monstruo!

Ante la reacción repentina de Erika, Valerio se tensó. Su voz no era ni alta ni baja, pero estaba cargada de toda la furia contenida.

Él entendió perfectamente de dónde venía esa reacción; lo que más odiaba en el mundo era que él hubiera querido lastimar a su bebé en aquel entonces...

Valerio dejó escapar un suspiro y caminó a paso lento hasta quedar frente a ella.

Erika, por su parte, se sentó lentamente, apoyando la espalda en la cabecera y mirándolo a los ojos.

De pronto, los bordes de sus labios se curvaron, esbozando una sonrisa cargada de desprecio por todo lo que acababa de escuchar, para luego decir con una indiferencia absoluta:

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón