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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 488

Amelia contestó casi enseguida:

—Erika, voy en camino a dejar a los niños en la escuela. En cuanto termine, me voy directo al hospital. Martina ya me pasó el número de la habitación. No se me olvida.

Apenas Amelia terminó de hablar, de fondo se escucharon las voces alborotadas de los niños gritando: "¡Mami!".

Erika, con el corazón derretido de amor, apenas podía contestar a todos. Amelia se rio y dijo:

—Quieren hacer videollamada contigo. Aún faltan como diez minutos para llegar a la escuela.

—Sí, sí, pónmelos en videollamada —aceptó Erika, aunque al instante se arrepintió. No podía dejar que los niños la vieran en un cuarto de hospital.

Cortó la llamada de voz y echó un vistazo por la habitación, buscando un rincón que no delatara dónde estaba.

Finalmente, se decidió por la ventana y se paró dándole la espalda al cristal.

Al contestar la videollamada, las caritas de sus pequeños llenaron la pantalla, y sus alegres voces resonaron en el lugar.

Erika sonrió dulcemente y les dijo con cariño:

—Mami tuvo un viaje de trabajo de emergencia ayer, pero pórtense bien en la escuela y hoy paso a recogerlos...

Antes de que Erika terminara de hablar, sintió de nuevo ese aroma fresco a su lado. De repente, Valerio asomó la cabeza en el encuadre de la videollamada.

—¡Señor! ¿Usted está con mami? —exclamó la pequeña Alma, llevándose sus manitas regordetas a la boca por la sorpresa.

Thiago y Enzo también soltaron gritos de asombro.

—Hola a todos. Sí, estoy ayudando a su mamá con unas cosas del trabajo... ¿Me han extrañado? —preguntó Valerio, con una sonrisa cálida asomándose en sus ojos.

—¡Sí, mucho! Acuérdese de ir a visitarnos al set el próximo fin de semana —se adelantó Alma. Sus hermanos asintieron con la cabeza.

—Claro que sí, ahí estaré...

Erika se quedó boquiabierta. Desde que despertó ayer, no se quitaba la sensación de que él estaba jugando con ella como si fuera un títere.

Se quedó un rato junto a la ventana, dejando que el aire la refrescara, y luego caminó con pesadez hacia el baño.

....................

Ya en el pasillo, Valerio sacó su teléfono y llamó a Diego Álvarez. Su tono volvió a ser tan frío y calculador como de costumbre:

—¿Encontraste a esa mujer?

—Sí, señor Ramírez. Yara Cervantes había trabajado antes con el estudio "Tiempo Efímero", así que es lógico que conozca a la señorita Milán. Sin embargo, no he podido averiguar exactamente qué pasó la otra noche...

Diego hizo una pausa. Quiso preguntar si la señorita Milán había dicho algo al respecto, pero concluyó que no era de su incumbencia, así que se guardó la pregunta.

Tras unos segundos de silencio, Valerio ordenó: —Entendido. Averigua todos los movimientos recientes de esa mujer, especialmente los de estos dos últimos días.

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