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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 503

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—¿Qué necesitas?

Martina frunció el ceño. Señaló la mesa de centro, luego dio un golpecito en el escritorio y dijo en voz muy baja:

—Traje todo lo que tengo. Gra... gracias por salvarme, señor Ramírez.

Valerio dejó escapar un bufido frío, sin responder.

Martina se quedó perpleja. ¿Le parecía poco? ¿O acaso le guardaba rencor por todas las veces que le había hablado sin filtros para defender a Erika?

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Martina dijo con cautela:

—Se... señor Ramírez, sé que esto es insignificante para pagarle el haberme salvado la vida, pero es todo lo que tengo. Le seguiré pagando este enorme favor en el futuro.

—¿Cómo planeas hacerlo? —Valerio frunció ligeramente el ceño, la miró de reojo con una expresión afilada.

Con solo un segundo de cruzar miradas, ella pudo leer exactamente lo que él pensaba.

Si no se equivocaba, le pondría condiciones: primero, que no se metiera en su intento de reconquistar a Erika; y segundo... que incluso lo ayudara a hacerlo.

No. Absolutamente no. Eso era traicionar a su amiga a cambio de un favor.

Mientras su mente trabajaba a mil por hora, Martina respondió:

—Trabajaré duro para ganar dinero y pagarle. Es lo único que sé hacer.

Su respuesta fue clara y dejó muy firme su postura.

Apenas terminó de hablar, la gélida voz de Valerio resonó de nuevo:

—¿Cuánto dinero crees que cuesta comprar más de diez años de libertad de una persona?

Martina se quedó sin palabras.

Quería decir que no podía pagarlo, y era la pura verdad. No tenía cómo.

Por un momento se quedó muda. Cuando ella tenía la razón, le daba igual si se enfrentaba al mismísimo diablo, siempre iba con todo.

Pero ahora...

—Llévala a la sala de juntas pequeña.

Martina asintió lentamente. No estaba en posición de cuestionar nada, así que obedecería primero.

Mientras no le pidiera traicionar a Erika, haría cualquier cosa.

Media hora después, cuando Martina regresó a la oficina de Valerio, se encontró con tres hombres sentados en el sofá.

Todos tenían el semblante astuto de veteranos del mundo corporativo, rodeados de esa aura serena que solo dan los años de experiencia.

A simple vista, eran pesos pesados de la industria, seguramente altos ejecutivos del Grupo Ramírez.

Martina dudaba si esperar a que Valerio se desocupara para darle su reporte, cuando lo escuchó decir:

—Dinos lo que analizaste.

Martina miró a los tres hombres, respiró profundo para calmarse, se acercó y dejó sus notas sobre el escritorio.

Luego, sacando a relucir su implacable instinto profesional, desglosó los problemas actuales y las fortalezas de DC Entretenimiento, además de proyectar las tendencias futuras del mercado.

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