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La Princesa romance Capítulo 291

—¿Estás bien? —En cuanto se alejaron de la vista de Nicolás, Natalia soltó la mano de Vanesa.

—Todo bien, gracias.

—Ah, cierto, mira esto. —Natalia le mostró justo la publicación que los tres habían estado comentando hace un rato.

Vanesa la leyó, le devolvió el celular a Natalia y mantuvo el mismo semblante tranquilo.

—¿No vas a pedir ayuda?

Vanesa ladeó la cabeza, un poco desconcertada.

—Normalmente, ¿no deberías decirle a alguien que la baje o algo así?

—Esto no va a durar, en un par de días ya todos lo habrán olvidado. No vale la pena gastar tiempo y esfuerzo en eso.

Si hubiera sido otra persona, Natalia habría pensado que solo estaba aparentando, pero tratándose de Vanesa, le creyó sin dudar.

Como la propia Vanesa lo veía con esa calma, Natalia no insistió más en el tema.

...

Mientras tanto, Nicolás siguió a su asistente hasta otro salón privado. Adentro, un grupo numeroso de familiares ocupaba el espacio, y al verlo entrar, las expresiones en sus caras cambiaron. Una mujer, incluso, no disimuló y puso cara de pocos amigos.

A Nicolás no le importó en absoluto. Sabía que de todos los presentes, probablemente no más de tres querían verlo ahí.

—Abuelo. —Se inclinó levemente hacia el anciano que presidía la mesa.

—¿Dónde estabas? —Ezequiel, vestido con un traje tradicional y con un rosario en la mano, levantó la mirada con una autoridad que llenaba el lugar.

—Fui por un regalito, y me encontré con unos amigos, así que aproveché para saludarlos.

Nicolás no pensaba ocultar que acababa de ver a Vanesa. A fin de cuentas, si él no lo decía, el asistente lo contaría, y si él lo mencionaba, el abuelo, sin interés en sus amistades, tampoco se tomaría la molestia de averiguar más.

Sacó de la bolsa del saco una cajita de madera, fina y con grabados hechos a mano. Bastaba con verla para notar lo especial del objeto.

Todas las miradas se posaron en la caja mientras Nicolás la entregaba al asistente de su abuelo.

El viejo no la tomó directamente, apenas levantó la barbilla en señal de aprobación. El asistente, entendiendo la orden, abrió la caja con cuidado.

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