Elías lanzó una mirada a Camila y asintió con la cabeza.
—¿Y ahora cómo van las cosas?
—Están contando los votos, ¿quieres ir a ver?
—¿Por qué están volviendo a contar? —Camila no entendía, ¿había hecho algo mal?
—A veces, la gente que no tiene talento busca pretextos para salvar el orgullo. Los que sí tienen habilidades, solo tienen que esperar tranquilos a que los demás se exhiban solos.
Camila pareció entender a medias, pero igual asintió.
—Tranquila, lo que es para ti, nadie te lo quita —Vanesa sonrió de lado, y con una pizca de travesura desordenó el cabello de Camila.
Camila no protestó; solo sonrió con dulzura, tan tierna que a cualquiera le ablandaba el corazón.
—Vamos, hay que recibir las felicitaciones de todos con la frente en alto —Vanesa tomó de la mano a ambos, situándose en medio.
Cuando los tres llegaron, el conteo acababa de terminar.
—Listo, la votación ha cerrado —anunció una voz en el escenario.
Con el respaldo del Estudio Eco de Musas y las conexiones de Stefano e Isaac dentro del medio, la mezcla de público experto y gente común hacía que la votación fuera aún más impredecible y emocionante.
Todos los presentes estaban atentos a la pantalla. En ese momento, Stefano se acercó a Vanesa y le susurró algo. Vanesa asintió, se acuclilló para hablarle un par de palabras a Camila, quien también asintió antes de que Vanesa se enderezara para responderle a Stefano.
Mohamed, con la mandíbula apretada, no les quitaba la vista de encima. Solo cuando los resultados empezaron a aparecer en la pantalla, giró la cabeza con gesto amargo.
Las obras, del uno al veinte, se mostraban en un orden al azar. Entre ellas, las pinturas de Thiago y Camila.
Primero revelaron los votos del público que estaba en el recinto. Como era de esperarse, Camila arrasó, y no faltaba quien lo hiciera solo por quedar bien con Stefano.
Pero lo que todos esperaban, eran los votos en línea.
Mohamed tragó su coraje y, sin importarle nada más, jaló a Thiago y lo sacó del recinto a toda prisa.
Esta vez, David no intentó detenerlo. En algún momento, se había colocado detrás de Vanesa, como si la respaldara en silencio.
Isaac tomó la palabra, llevándose de nuevo la atención del público.
—El arte conecta a todos, y tampoco se vale que nadie venga a mancharlo —afirmó Isaac, con una mirada que no admitía discusión.
—La obra de Camila fue reconocida tanto por expertos como por el público. Ese primer lugar lo tiene bien ganado.
Siguiendo la mirada de Isaac, todos se giraron hacia Camila. Ella, instintivamente, buscó refugio detrás de Vanesa, pero Vanesa la empujó suavemente al frente.
Stefano le hizo una seña para que se acercara. Camila sabía que era su momento, pero sentía que los pies se le habían quedado pegados al suelo, incapaces de moverse.
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