Sin pruebas, todo quedaba en simples palabras al aire.
—¿Y qué otras opciones tenemos?
Si el plan A no funcionaba, todavía quedaban la B y la C.
—De este lado, ya estamos enviando cartas de abogados a los usuarios que han difundido y compartido rumores falsos en redes…
El encargado no alcanzó a terminar su explicación cuando alguien tocó la puerta de la sala de juntas.
—Adelante.
Todas las miradas se dirigieron a la entrada.
—Señora Balderas.
A simple vista se notaba que Esmeralda había llegado con prisa. Aunque vestía impecable, su cabello estaba un poco despeinado, nada que ver con la imagen de robot perfectamente programado que solía proyectar.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Vanesa, sorprendida al reconocerla.
Desde que los proyectos de Estudio Eco de Musas empezaron a crecer, Esmeralda se enfocó por completo en Venus Couture, dejando la gestión del estudio en manos de Blanca. Por eso, no tenía por qué involucrarse en este lío.
—Encontré el video de aquel día. Como ya pasó tiempo, tardé en hallarlo.
Sacó su celular, un modelo antiguo de los primeros smartphones. Tenía ese aire nostálgico de otra época.
—Le cargué la pila en la mañana, por suerte todavía prende —dijo Esmeralda, con alivio en la voz.
—¿No hay problema en hacerlo público?
Era la mejor opción, pero como involucraba la privacidad de una empleada, Vanesa quería asegurarse de que Esmeralda estuviera de acuerdo.
—No importa, no es nada vergonzoso. En cuanto recibí mi primer sueldo, fui y compré dos celulares inteligentes. Mi mamá no quería usar el nuevo, así que le grabé este video. Por suerte no lo borré, y ahora puede servirnos.
—Gracias —Vanesa le dio una palmada en el hombro.
Eso no estaba entre sus obligaciones, y Esmeralda podría haberse hecho a un lado sin que nadie pudiera reclamarle nada. Al fin y al cabo, era solo una empleada más, nadie esperaba que se complicara la vida por los demás. Pero se las había arreglado para encontrar la pieza clave, y por eso Vanesa sentía que no se había equivocado al confiar en ella.
—Me alegra poder ayudarte —dijo Esmeralda, dejando escapar el aire y mostrando una sonrisa ligera.
Desde que se graduó, Esmeralda había trabajado junto a Vanesa. Muchas de sus mejores lecciones no venían de la universidad, sino de esta chica que era varios años menor que ella. Y además… si no hubiera sido por Vanesa…

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