Entrar Via

La Princesa romance Capítulo 392

Esmeralda no se quedó de brazos cruzados y, sin dudarlo, le aventó la palangana directo a la cabeza. El golpe fue tan fuerte que le abrió un agujero al trasto y dejó al tipo viendo estrellitas.

—Ya llamé al abogado. Si quieres que te sumen otro delito, dale, pégame, pero hazlo frente al licenciado —le soltó Esmeralda, con la espalda recta y los ojos fijos en él, ardiendo de rabia y decepción.

—A mamá la mandaste al hospital a golpes, lleva una semana internada y tú ni te has asomado, ni una llamada, nada. Te la pasas apostando, borracho o pegándole a tu esposa, ¿y te haces llamar hombre? Hoy vengo a arreglar el divorcio de mamá, así que si no firmas, llamo a la policía y te enfrentas a lo que sea. ¡No me voy a ir hasta que lo hagas!

Los ojos de Esmeralda se llenaron de lágrimas, pero en su voz solo cabía determinación. Lo que nadie notaba era cómo le temblaban las manos y cómo la espalda le sudaba a chorros.

—Cof, cof... señorita Duarte —el abogado, que había escuchado el escándalo, se acercó tosiendo y cubriéndose la boca con la mano.

—Perdón por el numerito, licenciado —dijo Esmeralda, bajando un poco la voz antes de salir de la habitación.

...

Pasó un momento antes de que el hombre saliera. Se había cambiado de ropa, aunque cualquiera podía notar que esa camiseta llevaba días sin lavar. Apestaba. El cabello, mojado, se lo secó sin reparo con la misma camiseta sucia.

—Señor Duarte, por petición de la señora Fabiola Duarte, estamos aquí para solicitarle que acepte divorciarse de ella de manera voluntaria —el abogado le anunció, manteniendo la compostura a duras penas.

—¿Divorcio? ¿Ahora resulta que eso es lo que más desea para irse con el otro? —José Luis sacó una cerveza del refrigerador, la abrió de un solo movimiento y le dio un trago largo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Princesa