La capacidad de adaptación de las personas es impresionante. Sin que se dieran cuenta, la actividad de voluntariado como maestros asistentes ya estaba por terminar.
Ahora, todos ellos ya dominaban los caminos de montaña; incluso por las mañanas jugaban con los niños a ver quién llegaba primero a la cima.
Eran jóvenes y le daban vida al pueblo.
Durante la semana, compartían las aulas con los niños; en vacaciones, iban con los adultos a ayudar en las parcelas o acompañaban al mercado a hacer las compras.
El pueblo, antes tan callado, se volvió bullicioso gracias a su presencia.
Pero mientras más animado se volvía todo, más difícil resultaba pensar en la despedida. Nadie quería enfrentar ese momento; todos fingían que aún faltaba mucho para irse.
...
—¿Profe, es cierto que en una semana ya te vas a tu casa?
Era de noche. Vanesa, como de costumbre, acababa de hablar por teléfono con David y su familia.
En ese momento, sentada en el patio y perdida en sus pensamientos, no notó cuándo Clara llegó y se sentó a su lado con una silla.
—Sí, así es —respondió Vanesa, mirando el cielo. No sabía cuándo volvería a ver ese mar de estrellas.
—Profe, yo ahora...
Clara abrió la boca, pero solo se quedó jugando con sus dedos, inquieta.
—¿Qué pasa? —preguntó Vanesa, con una sonrisa tranquila.
Clara bajó la cabeza y negó con un leve movimiento.
—Profe, ¿crees que algún día nos volvamos a ver?
—Por supuesto que sí —afirmó Vanesa, sin dudar—. Cuando crezcas y te conviertas en una persona increíble, podrás buscarme de nuevo.
—¿Y qué es ser una persona increíble? —preguntó Clara, confundida. Para ella, Gilberto y el maestro Cervera lo eran, también los voluntarios, la gente que ganaba mucho dinero, o quienes recibían montones de reconocimientos.
—¿Tengo que ganar un montón de diplomas para ser increíble? —insistió Clara, porque en su cabeza, los diplomas eran la prueba de que uno valía la pena.
Vanesa negó y le dio unas palmadas cariñosas en la cabeza.
—Quien no se rinde y corre detrás de sus metas, ya es una persona increíble. Pero, además de eso, a veces hace falta que la vida te dé una pequeña oportunidad.

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