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La Reina con Tacones Altos romance Capítulo 23

Leonor sintió, como una oleada helada, la mirada de Rafael clavarse en ella. Había disgusto en esos ojos, juicio y un desprecio que pesaba sobre sus hombros.

Antes de que pudiera decir algo, Federico se adelantó con voz fuerte:

—¡Vaya descaro, acusar primero! Si desde que llegamos ustedes han estado encima de la señora Vargas.

—¿Señora Vargas? —repitió Rafael, saboreando el apodo, como si más que averiguar quién había ofendido a quién, le interesara ese nuevo título—. Yo creí que tu trabajo en el centro de menores era de limpieza, no sabía que ya te habías trepado a maestra.

La burla de Rafael hizo que el bocado de pescado crudo con wasabi que Leonor tenía en la boca perdiera todo el sabor. Si él le había ayudado a modificar la fecha de ingreso en el centro de menores, no podía ser que ignorara el puesto que tenía. Decir eso solo podía significar que Rafael había creído las mentiras de la amiga de Abigail, convencido de que Leonor había hecho llorar a Abigail, y ahora se desquitaba de esa forma.

Leonor apretó el cuchillo y tenedor con fuerza.

La mesa de Abigail se sentía victoriosa gracias a la presencia de Rafael, sobre todo Gabriela y Silvia.

—A ver, ¿quién fue la que dijo hace rato que tenía marido que la mantenía? Que Abi solo podía envidiarlo —soltó Gabriela, con una mueca burlona.

Leonor bajó la mirada y guardó silencio.

—¿Ah, sí? —Rafael se mostró intrigado y volteó a preguntarle a Leonor—. ¿De veras dijiste que tienes un marido que te mantiene?

Jamás se le habría pasado por la cabeza a Leonor que esas palabras, que solo había soltado para picar a Abigail, terminarían rebotando en su contra. El calor en sus mejillas subía, sintió ganas de que la tierra la tragara.

—Por lo visto, presumes mucho que tu marido te mantenga, ¿no? —añadió Rafael, con una sonrisa torcida. Aunque se notaba que era una burla, seguía resultando encantador.

Leonor quiso explicarse, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Entonces Silvia intervino:

—Si eres tan capaz, ¿por qué no le dices a tu marido que venga a acompañarte? Mira a Abi, con solo subir una historia a Instagram, el presidente Aranguren vino corriendo. Eso sí es amor de verdad.

—Ya, Silvi, no sigas —susurró Abigail, tocándose la cara con fingida timidez.

Capítulo 23 1

Capítulo 23 2

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