Los labios de Raimundo se apretaron en una línea sombría.
—¡Florinda, regresa a casa ahora mismo!
Florinda soltó una risa.
—¿Y por qué habría de hacerlo solo porque tú me lo ordenas? Ya nos vamos a divorciar, ¿quién crees que te va a seguir aguantando?
Raimundo rechinó los dientes.
—En cuanto a la causa del divorcio, te daré una oportunidad para que la escribas de nuevo.
La sonrisa de Florinda se hizo aún más grande.
—¿Acaso lo que escribí no es cierto, Raimundo? Llevas despierto medio año, y en todo este tiempo ni siquiera me has tomado de la mano. Estuviste en estado vegetal por tres años y, aunque ahora todos tus signos vitales son normales, tengo razones para sospechar que tu hombría tiene un problema. ¡Eres impotente! Búscate un buen doctor, y rápido. ¡Mi mejor deseo de divorcio es que recuperes pronto tu virilidad!
Raimundo no supo qué decir.
Las venas de su frente ya palpitaban con fuerza.
¡Esa mujer se había rebelado!
—¡Florinda, tarde o temprano te vas a enterar de lo que soy capaz!
—Lo siento, pero no tendrás la oportunidad.
—¡Florinda!
*Tuu, tuu…*.
La llamada se cortó.
Enfurecido, Raimundo ni siquiera tuvo tiempo de estallar antes de escuchar el tono de línea ocupada. Se quedó sin palabras.
¡¡¡FLORINDA!!!
***
Florinda ya estaba en el departamento de su mejor amiga, Maite González. Al colgar el teléfono, Maite soltó una carcajada y levantó el pulgar.
—¡Flo, bien dicho! Seguro que en este momento Raimundo está que se muere de coraje.
Florinda pensó que antes lo había amado con demasiada humildad, y por eso él se había comportado con tanta arrogancia.
Para amar a otros, primero hay que amarse a uno mismo.
Especialmente las mujeres, siempre deben amarse primero. Los canallas son como una plaga, te los topas en la calle en cualquier época del año.
—Hace tres años, esa Elvira se enteró de que el presidente Ortega había quedado en coma por el accidente y salió corriendo —dijo Maite—. No puedo creer que él sea tan desesperado como para buscarla de nuevo ahora que despertó. ¡Qué bueno que te divorciaste de un hombre así!
Florinda desenvolvió un chuche y se lo metió en la boca. El sabor dulce parecía mitigar la amargura de su corazón.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Revancha del Patito Feo