Verónica bajó la mirada, sin atreverse a responder, pero en el fondo, además de nervios, sentía una discreta chispa de alegría.
Al fin y al cabo, lo hecho, hecho estaba. Todos los habían visto juntos en la cama, así que su matrimonio con Ariel era inminente. Ya no tendría que preocuparse por ser vendida a otra familia como moneda de cambio.
Oculto en las sombras, Nuno observaba todo el panorama, con una sonrisa de puro entretenimiento en los labios.
—Mila Quiroz, ¿todo esto fue obra tuya? Qué espectáculo tan magistral.
—No solo arrastraste el nombre de los Quiroz por el lodo, sino que los Valente también hicieron el ridículo. Mataste dos pájaros de un tiro.
Mila cruzó las piernas con elegancia y agitó su copa. El líquido rojo dibujaba marcas tentadoras en el cristal.
—Nuno, esto apenas empieza. Lo mejor está por venir.
Nuno levantó una ceja. La mujer que tenía al lado irradiaba una calma absoluta, con un aire de control total, como si todo el salón fuera su tablero de ajedrez y los invitados, simples peones moviéndose al ritmo de sus dedos.
Para ese momento, Mónica ya había terminado de aclarar los malentendidos en el escenario.
—¡Señorita Mónica, sufrió una gran injusticia, pero ha renacido de las cenizas!
—La señorita Mónica se ve imponente. Es una verdadera reina. Escuché que Joyería Centella ya es una marca líder gracias a su visión.
El salón se llenó rápidamente de aplausos y adulaciones.
Todos allí sabían cuándo arrimarse al árbol que más sombra daba. Si Don Máximo la valoraba tanto, ¿quién se atrevería a faltarle al respeto a la heredera de los Centeno?
—En realidad, si hoy estoy aquí parada, se lo debo a una persona en especial —la mirada de Mónica atravesó el salón y se posó exactamente en Mila Quiroz—. Si no fuera por ella, jamás habría salido viva de aquel infierno.
Mila levantó su copa desde lejos, con una sonrisa en los labios.
Mónica tomó una copa de la bandeja de un mesero y la levantó solemnemente:
—Hermana, brindo por ti.
Todas las miradas se clavaron de golpe en Mila. Muchos la reconocieron al instante: la heredera de los Quiroz que acababa de regresar y que, sorprendentemente, compartía una historia muy similar a la de Mónica.
Ambas volvieron del infierno y ambas regresaron pisando fuerte con el apoyo de las cabezas de sus familias.
Nadie imaginaba que Mila y Mónica compartieran un lazo tan fuerte, forjado a vida o muerte. Ahora, Mila no solo tenía los recursos de los Quiroz y el respaldo del intocable Nuno Páez, sino que además era como una hermana para la heredera de los Centeno. Su futuro era simplemente imparable.

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