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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 198

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Mila se giró hacia donde provenía la voz y vio acercarse a Felipe, acompañado de Luna.

Tan pronto como Felipe apareció, todas las miradas de las personas importantes de la sala se posaron en él, como si hubieran encontrado un tesoro incalculable.

—Joven Felipe, por favor concédame la oportunidad de adquirir su diseño principal cuando se estrene esta noche —suplicó una mujer de la alta sociedad, acercándose rápidamente a él.

—Señora Lozano, usted sí que tiene mucha imaginación. Si todos aquí estamos esperando lo mismo, ¿por qué deberíamos dárselo a usted? —otra señora intervino con desprecio.

Al escuchar cómo esas importantes mujeres competían por sus joyas, el rostro de Felipe se iluminó de orgullo.

—¿Que por qué deberían dármelo a mí? ¡Pues porque muy pronto las familias Quiroz y Lozano nos uniremos en matrimonio! —Alejandra Lozano levantó la cabeza con aire desafiante, soltando una bomba que dejó a todos atónitos.

Los presentes no podían creerlo. ¿La familia Quiroz iba a casarse con la familia Lozano? Parecía un chiste.

La familia Lozano era apenas conocida en ese círculo. Y su hijo mayor, el infame señor Lozano, era un lisiado. ¿Por qué una familia tan prestigiosa como los Quiroz se fijaría en ellos?

Sin embargo, la seguridad con la que Alejandra Lozano lo afirmaba daba la impresión de que todo ya estaba pactado.

Luna, siendo la que estaba destinada a ese matrimonio, palideció y, en su mente, insultó a Alejandra Lozano llamándola imbécil. Hablar de ese tema en un evento tan público solo servía para avergonzarla frente a todos.

Justo cuando la tensión se apoderó de todos, Mila aprovechó la oportunidad para lanzar su golpe:

—Tiene toda la razón, señora Lozano. Ya que estamos aquí, debería aprovechar para acercarse más a su futura nuera.

A Alejandra Lozano se le iluminaron los ojos al escuchar eso, y miró a Mila confundida:

—Y tú eres...

—Soy la hija mayor de la familia Quiroz, Mila Quiroz —se presentó con una sonrisa elegante. Luego, su mirada se detuvo en el rostro tenso de Luna, y continuó en un tono calmado—: Y esta jovencita es nada menos que su futura nuera, Luna Quiroz, la hija adoptiva y más consentida de la familia Quiroz.

La palabra «adoptiva» sonó como una sonora cachetada en pleno rostro de Luna, y la sonrisa en la boca de Alejandra Lozano se congeló al instante.

Alejandra Lozano había escuchado rumores de una boda, pero todos asumían que sería con la legítima heredera de los Quiroz. Saber que la novia de su hijo era solo una niña adoptada la convertiría en el hazmerreír de todo su círculo social.

Quizás a la familia Quiroz no le importaba la pureza de la sangre, pero para estas familias aristocráticas, la sangre lo era todo. ¡Que una hija adoptiva se casara con su hijo, aunque él fuera un lisiado de una familia marginal, era como si le hubieran dado una limosna!

El rostro de Alejandra Lozano se enrojeció, pero bajo la atenta mirada de todos los invitados, no tuvo más remedio que intentar mantener su sonrisa tensa.

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