—¡Luna, no llores! —Ariel corrió a consolarla—. Mila lo está haciendo a propósito. Quiere usar estos proyectos para pavonearse en la corporación.
Ariel entrecerró los ojos y su voz se llenó de desprecio.
—Pero no voy a permitir que gane. Iré a hablar con mi papá para que me acompañe a verlos.
—Cuando vean a los dos verdaderos líderes de la Corporación Quiroz, no tendrán más remedio que ceder por respeto.
Mientras tanto, en la oficina de Recursos Humanos.
Mila estaba sentada, bebiendo té con total tranquilidad.
Fabio estaba a su lado, sirviéndola como si fuera la reina de Inglaterra, temiendo ofender a la persona equivocada.
Al principio pensó que Mila exageraba al decir que el vicepresidente vendría a rogarle para que tomara el cargo de Gerente de Proyectos.
Pero cuando escuchó que los representantes de la familia Páez y del Grupo Ignite exigían hablar solo con ella, entendió que no era un juego.
Ambos proyectos eran inversiones colosales que definirían el futuro de la empresa. Perderlos era inaceptable.
Quizá, solo para salvar los acuerdos, el vicepresidente realmente tendría que tragarse su orgullo y suplicarle que los dirigiera.
¡Ding!
Llegó un mensaje de texto.
Fabio revisó la pantalla y abrió los ojos con sorpresa.
—Señorita Mila, acaba de llegar un mensaje... el presidente Esteban y el vicepresidente Ariel van juntos a negociar con los representantes.
Fabio frunció el ceño con duda.
—Con los dos máximos líderes presentes... me imagino que los representantes tendrán que ceder por respeto, ¿no?
Mila esbozó una sonrisa cargada de desprecio.
—Esteban Quiroz solo es presidente por el apoyo de la familia de su esposa; es un inútil que no sabe de negocios. Y Ariel es el rey de los ineptos.
Entornó los ojos, viendo el panorama con absoluta claridad.
—Si la empresa ha crecido a paso de tortuga todos estos años, es gracias a esos dos perdedores.
Fabio quedó pasmado. Nadie en toda la empresa se atrevía a decir algo así, pero viniendo de la heredera, las cosas sonaban distintas.
Y no podía negar que, desde que el viejo patriarca dejó el mando, la empresa iba en picada.
—Fabio, ¿conoces algún lugar divertido por aquí cerca? —preguntó Mila de la nada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada