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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1067

Jairo preguntó:

—¿Julieta estuvo de acuerdo?

Héctor respondió con un tono deliberadamente provocador:

—Sí, fue culpa mía. La próxima vez intentaré controlarme y no hacerlo frente a ti.

Jairo apretó los puños y frunció el ceño.

Al verlo todavía con esa actitud desafiante, sintió unas ganas enormes de darle un puñetazo en la cara.

—Que no vuelva a encontrarte haciendo algo así.

Una leve sonrisa apareció en los labios de Héctor.

—No te enojes tanto. Ya no eres ningún jovencito. También deberías conseguir pareja y hacer tu propia vida. No puedes quedarte viviendo aquí para siempre.

—Antes de hablar de mí, mírate tú primero.

Héctor fingió no escucharlo y continuó en tono burlón:

—Escuché que Mariana sigue detrás de ti. Después de tantos años, todavía no se ha rendido. Ya va siendo hora de que le des una respuesta de una vez.

Que Mariana llevaba años intentando conquistar a Jairo no era ningún secreto dentro de su círculo social.

Ella nunca había intentado ocultar lo que sentía.

Incluso podía decirse que era bastante abierta al respecto.

Sin importar la ocasión, se acercaba a Jairo sin ningún reparo.

Si hubiera sido cualquier otra mujer, él ya la habría rechazado fríamente desde hacía mucho tiempo.

No eran pocas las jóvenes de familias adineradas ni las mujeres exitosas que se interesaban por Jairo.

Algunas le dejaban claro que estaban interesadas en él, otras eran más discretas e incluso hubo quienes intentaron seducirlo.

Sin embargo, él nunca mostró interés por ninguna y siempre mantuvo su distancia.

Por eso, muchas de las mujeres interesadas en él hablaban mal de Mariana a sus espaldas.

Héctor recordó que, cuando vivían en el extranjero, incluso había intentado presentarle algunas mujeres a Jairo, pero él nunca se interesaba por ninguna.

En aquel entonces, Héctor sentía curiosidad por saber qué clase de mujer podría llegar a gustarle.

Continuó:

—La verdad es que Mariana sí te gusta un poco, ¿no?

Si no sintiera absolutamente nada por ella, aunque solo fuera por consideración a Julieta, seguramente ya habría hablado con Mariana para dejarle las cosas claras.

Jairo lo miró de reojo.

—Ocúpate primero de tus propios asuntos.

—Si no quieres decirlo, déjalo.

Los dos se quedaron en silencio viendo la televisión.

La empleada doméstica preparó un plato de sopa de fideos con jitomate.

Capítulo 1067 1

Capítulo 1067 2

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