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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1116

Ramón explicó:

—Sus asuntos también son míos. Para que el proyecto Costa Azul salga adelante, necesitamos trabajar juntos.

Héctor sostuvo la copa de vino tinto, impasible.

—Parece que los años ya te están pesando.

Ramón comprendió que había una segunda intención en aquellas palabras, pero no supo cuál.

Héctor continuó:

—Conseguiste con mucha facilidad información que ni siquiera yo he podido encontrar.

Ramón palideció.

De pronto lo entendió.

“¿Gael había filtrado esa información a propósito? ¿Eso significaba que ya había infiltrado a alguien entre los suyos?”

Héctor se levantó de golpe, con el rostro endurecido.

Ramón se sobresaltó y también se puso de pie.

—¡Héctor!

Héctor lo ignoró y salió del salón a grandes pasos.

Gael había dejado que Ramón obtuviera la información, y este, creyéndose muy listo, la había utilizado para poner a prueba a Héctor.

Ramón no había comprendido el mensaje que Gael quería enviarle: ya tenía gente entre los allegados de Ramón y conocía perfectamente los negocios que este mantenía con Héctor.

Al mismo tiempo, Gael había usado a Ramón para revelar el paradero de Julieta, provocar un enfrentamiento entre Héctor y Carlos o descubrir hasta dónde estaba dispuesto a llegar Héctor por ella.

Había calculado todo aquello con una sola filtración.

Héctor soltó una risa fría y, en cuanto subió al carro, ordenó:

—A Grupo Altamira.

Miguel no se atrevió a preguntar y encendió el motor de inmediato.

Al mirar por el retrovisor, vio el rostro helado de Héctor.

El ambiente dentro del carro resultaba asfixiante.

El tráfico estaba congestionado y quedaron atrapados entre los demás vehículos, sin poder avanzar.

Miguel también se desesperó.

Después de vacilar un momento, habló con cautela:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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